Cuando nadie me ve – Sara Carbonero » Que no nos cambien el final del cuento

4 noviembre 2016

Que no nos cambien el final del cuento

“Son las miradas, lanzadas a la cara,
que me hacen recordar lo que me estoy perdiendo.
Son las palabras, cargadas y agitadas,
que tienen el poder de transformar el tiempo,
desde esta cama.”

El Pensamiento Circular,  Iván Ferreiro

Ya es viernes. Y durante toda la semana no hemos dejado de hablar de un tema: El reencuentro de los chicos de Operación Triunfo. El concierto del lunes pasado consiguió volver a sentar a muchísima gente con la esperanza de revivir las sensaciones que tuvieron hace quince años alrededor de sus televisores. Como si por arte de magia pudiéramos teletransportarnos al momento en el que nació el novedoso formato de TVE.

Yo, como casi toda la gente de mi edad por entonces, reconozco que me enganché muchísimo al programa. No me perdí ni una sola gala. Por supuesto tenía mis favoritos. Y es que hace 15 años,  con solo dos ediciones de Gran Hermano a las espaldas, el formato de “reality show” no estaba todavía lo suficientemente explotado y el hecho de poder ver por un agujerito lo que hacía un grupo de jóvenes durante 24 horas estando encerrados era de lo más intrigante.  

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Operación Triunfo fue un programa de música, pero no nos engañemos, era mucho más. Nos encariñamos con los concursantes, lloramos, reímos y claro, hicimos nuestras las historias que se vivieron dentro de la academia.  Incluidas las historias de amor, esas eran las mejores.

Por eso, este lunes, el concierto del reencuentro tenía un componente extra: el morbo. Ese que a todos nos gusta, que nos da vidilla…Una de las actuaciones más esperadas era la de Chenoa y David Bisbal. Dos magníficos cantantes y profesionales que hace muchos años tuvieron una bonita historia de amor. Yo ya me imaginaba que su actuación iba a generar expectación, claro… Pero os soy sincera, jamás pensé que se iba a liar la que se lió. (En mi opinión por cierto, no hubo cobra). Al día siguiente leí en los periódicos la cantidad de noticias y titulares sobre este tema. Leí incluso opiniones de gente indignada porque no iban a volver a estar juntos como pareja después del concierto 😉 Lo más lógico, claro… No entendía nada. Estamos de acuerdo en que los dos hicieron una bonita pareja muchos años atrás pero de ahí a tomarse como algo personal su vuelta o no vuelta…

Porque sí, porque  el tema de las relaciones amorosas de terceros,  a veces nos lo tomamos muy a pecho.

Me fui a la cama y empecé a pensar en ello. En por qué en ocasiones tenemos tanto interés en que las cosas que no nos afectan directamente sean como queremos que sean. Y llegué a una conclusión, somos nosotros los que nos enamoramos de determinadas historias y si nos las cambian nos están rompiendo el corazón de alguna manera. Os explico. Comencé a repasar las veces en las que me había sentido “traicionada” por una historia.

Creo que la vez que peor lo pasé fue cuando Dylan, en “Sensación de Vivir”, decidió romper con Brenda y quedarse con Kelly. Nunca se me olvidará ese capítulo ni la imagen de Brenda en la cama escuchando “Losing my religión”, de REM. Quería rebobinar una y otra vez por si había algún error. Fue todo un drama y la serie para mí nunca volvió a ser lo mismo.

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Antes hubo otros casos. Durante un tiempo no pegué ojo pensando en si Kevin conseguiría por fin conquistar a Winnie Cooper en “Aquellos Maravillosos Años”, intuía que Laura Winslow acabaría loca de amor por Steve Urkel por más calabazas que le diese… Pero lo que a estas alturas sigo sin comprender es qué ocurrió con Quimi y Valle (Compañeros) para no terminar juntos…

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Porque el amor es así, yo pensaba que el amor siempre triunfa, véanse los casos de Lisa y David el Gnomo, Pedro y Vilma Picapiedra, Calimero y Priscila, Homer y Marge…¿o me vais a decir que Heidi y Pedro no acabaron juntos de mayores? Eso sería totalmente imposible.

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Un poco más mayor sufrí también con los amores y desamores del Duque y Catalina en “Sin tetas no hay paraíso”, la relación amor-odio de Carrie y Mr Big en “Sexo en Nueva York”, la pareja ideal formada por Rachel y Ross en “Friends” e incluso me llevé más de un disgusto viendo la serie “Verano Azul”. Había opiniones de todo tipo sobre el triángulo amoroso formado por Bea, Pancho y Javi ¿a quién quería Bea? Yo lo tenía clarísimo, Bea y Pancho terminarían juntos.

carrie-y-mr-big

Pero quizá mi mayor desilusión en cuanto a amores televisivos se refiere fue con “Perdidos”. Nunca le podré perdonar al guionista que Kate no terminase con Sawyer. ¿Cómo es posible?

katesawyer
No sólo me he llevado “chascos” por amor, las rupturas de mis grupos de música preferidos fueron bastante dolorosas. ¿Cómo podían hacerme eso a mí? -pensaba. Ya me molestó cuando en el grupo “Parchís” cambiaron de la noche a la mañana la ficha azul, o lo que es lo mismo, a Óscar por Frank. Recuerdo perfectamente como si fuera ayer el día que Take That anunció su separación, aquel 13 de febrero del 96 se produjo un verdadero cataclismo.

parchis

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Y no fueron los únicos, lo mismo hicieron Mecano, Héroes del Silencio, Rem, Oasis, las Spice Girls… No me quiero imaginar lo que pudo sentir la generación de nuestros padres cuando, en Abril de 1970, los Beatles anunciaron que también “partían peras”, o una década después Led Zeppelin…

UNSPECIFIED - JANUARY 01: (AUSTRALIA OUT) Photo of LED ZEPPELIN (Photo by GAB Archive/Redferns)

beatles

Otra de las grandes “historias frustradas” de mi vida fue el caso de Milli Vanilli, ¿os acordáis? Con su primer disco consiguieron ocupar los primeros puestos en las listas de ventas, incluso llegaron a ganar un Grammy. Aunque era algo pequeña por entonces, recuerdo que me encantaba una de sus canciones “I´m gonna miss you”. Tiempo después se descubrió que no sólo no componían, tampoco tocaban y ni tan siquiera cantaban. Toda una decepción.

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El año anterior a que Milli Vanilli fueran descubiertos, sufrí otra decepción, en esta ocasión a nivel deportivo. Ben Johnson era descalificado por dopaje, después de ganar la final de los 100 metros en Seúl frente a Carl Lewis. Aunque yo era muy pequeña recuerdo haber visto en televisión la lucha titánica entre ambos. No sólo  ganó al “hijo del viento”, sino que además batió el récord. Pero de nuevo mi euforia y mi admiración duraron poco tiempo. Demasiado bonito todo para ser verdad.

ben-jonhson

Volviendo al caso de las historias de amor, la empatía se acrecienta cuando no hablamos de personajes sino de personas reales. Cuando vivimos su amor a través de la pantalla, entonces todo vale. Todos opinamos y creemos saber qué es lo mejor para ellos. Que se lo digan si no a Brad y Angelina.

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Nos empeñamos en idealizar determinadas situaciones y no queremos que acaben nunca. Y en esas, siguiendo con el tema con el que empezaba este post, estaba medio país el pasado lunes, analizando con lupa el reencuentro de Chenoa y Bisbal y esperando que la chispa volviese arder de nuevo.

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Yo creo que lo que sucedió esa noche no fue solo que deseáramos que todo siguiera igual que hace quince años con esta pareja, sino que añoramos aquella época o, mejor dicho, añoramos las sensaciones y emociones que teníamos, intentamos volver a ser lo que éramos entonces. Todo esto sin darnos cuenta, y ahora hablo en general, de que cada situación tiene su momento, su tiempo, sus circunstancias. Es por eso que no se pueden reeditar las cosas que ya hemos vivido. Claro que podemos recordarlas, y emocionarnos, pero no revivirlas. Cada momento sólo se vive una vez. Ni somos los que éramos hace quince años, ni los protagonistas lo son, ni las circunstancias se parecen. Contra eso no podemos luchar y solo cuando crecemos lo entendemos, lo aceptamos y aprendemos a  “guardar” estos momentos (nunca nos los podrán quitar) al tiempo que negociamos nuestro presente.

Y mientras tanto, seguiremos enamorándonos de parejas, situaciones, de grupos, de todo aquello que nos permita crear historias y finales a nuestra medida, que nos haga soñar e imaginar…Y pidiendo a los señores guionistas y a los protagonistas de las historias que no nos cambien el final del cuento, por favor. 

yo-hace-15-anosYo, quince años atras.

¡Un beso enorme!

“La normalidad es un camino pavimentado. Es cómodo para caminar, pero no crecen las flores en él”

 Vincent Van Gogh


138 Comentarios

  • 1. Eliane  |  8 noviembre 2016 - 21:22

    Hola Sara. Como siempre interesante blog! Y este, es todavía más especial. Recordar esos momentos de risas, de dudas, la manera de acercar a nuestros pensamientos y a nuestras vidas. Eso es especial e inolvidable!
    Ojalá otros lo sigan haciendo por nuestra generación. El valor de los recuerdos es algo inigualable. Afortunadamente, es algo q nadie nos podrá quitar. Enhorabuena por ese Súper Post. Y continúa así de cercana y grande persona! : )

  • 2. Laura  |  8 noviembre 2016 - 23:16

    Sara eres genial, me encanta el post!!! Que recuerdos … me has hecho recordar tantos momentos … gracias gracias gracias

  • 3. CNL13  |  9 noviembre 2016 - 00:29

    Escribes muy lindo, leer tu blog es como conversar con una amiga (yo te siento así aunque no me conozcas), a veces para recordar o reír otras para meditar y siempre para aprender

    Un beso enorme

  • 4. MADALENA  |  9 noviembre 2016 - 11:13

    ¿Seguro que te acuerdas de lo de PARCHIS? Creo que soy un par de años mayor que tú y casi no habia nacido cuando cambiaron la ficha azul (por cierto, me entero ahora).
    Todo lo demás lo recuerdo perfectamente. Por cierot, yo también era del equipo Brenda y en perdidos siempre SAWYER! 🙂
    Estas muy guapita en la foto de hace 15 años, has cambiado poco.

  • 5. Miren  |  9 noviembre 2016 - 13:07

    Maravilloso Sara!! Qué gran verdad, qué bien escribes. Qué bien has expresado todo lo que he sentido tantas y tantas veces.

    Gracias por el post, de corazón!

  • 6. Natalia  |  9 noviembre 2016 - 13:24

    Sara, has descrito de forma espectacular ese sentimiento de decepción y lo has convertido en nostàlgia. Muchas gracias!!!

  • 7. Tania  |  9 noviembre 2016 - 21:23

    Hola Sara, estoy intentando escribir un comentario en este post y no me deja no se si es por la extensión… quiero escribirte tantas cosas que se queda larguísimo el comentario! Aprovecho para decirte que leí en tu último post de respuestas algunos libros que tienes en casa sobre las emociones, te recomiendo “Emocionario” y “El arte de emocionarte” tanto para los adultos como para los peques ya que les ayuda a reconocer sus emociones. Y respecto a tu última entrada, decirte que no has podido expresarlo mejor!!!
    Nunca dejes de escribir…
    ¡Un abrazo!

  • 8. Sara  |  10 noviembre 2016 - 18:49

    Me ha encantado Sara,me ha hecho reflexionar y no puede ser mas cierto. Un beso de otra Sara en Edimburgo

  • 9. Maria  |  10 noviembre 2016 - 19:30

    Hola Sara! En este magnífico resumen falta una historia: la tuya!!!! Menudo beso en Sudafrica……y con final feliz!!! Me encanta! Un abrazo

  • 10. ERI  |  11 noviembre 2016 - 22:07

    nooooo, kate tenía que acabar con Jack! Desde el primer día cuando le ayudaba a atender a todos los pasajeros. Eso sí, qué disgusto con Cata y el Duque. Y no, no hubo cobra. Gran post.

  • 11. Marta  |  13 noviembre 2016 - 10:12

    Escribes fenomenal!! Consigues transportarme a lo que cuentas… anímate a escribir algo seguro que sale bien! Y estoy contigo en lo de Brenda y Dylan dios!

  • 12. Marinita Rossi  |  15 noviembre 2016 - 15:32

    Bella !!! He leído Led Zepellin y se me han saltado las lágrimas..jajajajaja..y eso que no es de mi época…Parchís tampoco pero teníamos reposición eh? :)…ainsss que niñez….

  • 13. Mariajose  |  15 noviembre 2016 - 17:17

    Este post me ha encantado!! Recordar todos estos momentos…. qué tiempos…. muchísimas gracias por escribirlo me ha emocionado… y si, que no nos cambien el final del cuento! Jeje
    Besos desde Zaragoza.

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