Cuando nadie me ve – Sara Carbonero » Por un 2018 sin muchos planes

30 diciembre 2017

Por un 2018 sin muchos planes

“No quiero volar,
lo saben mis amigos.
No quiero bailar,
lo saben los testigos.
Quiero que me abras,
quiero tus palabras,
y quiero que lo quieras hoy.”

Lo saben mis zapatos, Pablo López.

Noto que me ha bajado la fiebre. Al menos ya puedo abrir los ojos sin que parezca que me va a estallar la cabeza. A falta de poco más de 24 horas para que termine el año, os escribo desde la cama con una amigdalitis aguda y unos cuantos grados de temperatura de más en mi cuerpo. Ha llegado así, de repente. Hace dos días estaba bien, desde hace unas semanas los virus están por casa, los niños estuvieron malitos pero yo hasta el momento “sobrevivía” a ellos (a los virus, no a los niños aunque estén de vacaciones).

El caso es que me duele todo el cuerpo y este no era el plan que tenía para hoy. Debería estar preparando todo para la cena de mañana. Ya sabéis, la última noche del año, la ropa, las uvas, el champagne, los buenos deseos… Todo menos la comida porque este año vamos a cenar con unos amigos portugueses en un sitio precioso aquí en Porto. Aunque ahora mismo no sé si mañana conseguiré estar bien para ir.

Hoy me han escrito varías amigas y al contarles cómo estaba me decían: “pues vaya manera de terminar el año”… Como si el cuerpo tuviera que saber que mañana es Nochevieja. Si me hubiera puesto enferma en cualquier otro momento del año no pasaría nada pero ¿quién me manda ponerme mala el día 30 de diciembre?

También tengo que decir que soy una enferma bastante insoportable. La fiebre me deja ko y pobre del que tenga al lado en esos momentos porque puedo llamarle hasta “borrarle el nombre”. Eso no ayuda.

Como estas últimas horas las estoy pasando tumbada y tengo mucho tiempo para pensar he llegado a la conclusión de que lo que ocurre es que nos pasamos la vida haciendo planes e idealizando situaciones que todavía no han llegado y de ahí viene muchas veces nuestra frustración. Idealizamos a las personas, idealizamos la felicidad, tenemos en la cabeza (en parte porque así nos lo han metido) la imagen del “todo perfecto”.

Estas últimas fechas he sido testigo de varios casos en los que las cosas no han acabado como estaba previsto. Desde las más absurdas e intrascendentes a otras mucho más graves.

Si hay una época especial para esto de los planes y los “chascos” es la Navidad.

Y ya si en la historia hay niños de por medio, olvídate de que la cosa salga como habías previsto. Porque los niños son unos auténticos maestros de la improvisación y los “planes B”.

Esta Navidad Martín había pedido a Papá Noel tres cosas (una buena amiga me dijo hace tiempo que los niños de estas edades con más de tres juguetes ya no juegan, no los aprecian) y una de ellas era un tigre de estos que habla y anda por la casa. Lo vio en un catálogo y fue amor a primera vista. Todas las noches antes de dormir hablaba de él, soñaba con él y se despertaba pensando en él. Después yo lo vi en “persona” y me conquistó. La verdad es que el animalito tiene su gracia, responde si le hablas, tiene sueño y se tumba, se ríe si le acaricias, coge algo si se lo pones en la boca…Vamos, lo más parecido a un tigre de verdad como Currupipi. En casa estábamos emocionados pensando en el momento en el que Martín rompiera sin ninguna delicadeza el papel de regalo y conociera a su nuevo amigo. Hablábamos e imaginábamos la cara que pondría, el nombre con el que sería “bautizado” el pequeño tigre, seguro que no se separaría de él… Bueno pues nada de esto ocurrió. Martín abrió el paquete en el que venía el tigre y después de dos horas el tigre seguía exactamente en el mismo sitio, dentro de su caja de cartón y plástico.

No digo que no le hiciera ilusión verlo, lo que pasa es que los otros dos regalos le gustaron más. Estos otros dos regalos no eran tan “modernos”, eran juguetes de los de toda la vida, de esos que fomentan la creatividad y la imaginación de los niños. Uno era un juego de construcciones, concretamente de una selva con muchos animales.
El otro es un juguete de una de las series preferidas en casa “La Guardia del León”. Pero el regalo “ganador” de esta Navidad, sin ninguna duda, es una casita gigante de cartón para pintarla entre todos y para meternos dentro ella cuando jugamos al escondite. Ha sido el Papá Noel de la tía el que ha acertado de lleno con mis hijos (a Lucas también le vuelve loco). Lo digo sin ningún recelo, adoro a mi hermana, pero como diría La Vecina Rubia, en situaciones como esta le pegaría un chicle en el pelo aunque solo en las puntas ,-)

Os iré contando cómo va la cosa con el tigre, todavía tengo la esperanza de que pueda ganarse a Martín.

 

Sirvan las anécdotas del tigre y mi amigdalitis (porque al final es solo eso, una anécdota) para desdramatizar un poco antes de otra cosa de la que quería hablaros.

Siguiendo con los planes, con las ilusiones, con el futuro que imaginamos y que no siempre llega…

María tenía pensado estrenar unas botas chulísimas que le habíamos regalado en cuanto pudiera salir del hospital (de hecho me llamó desde allí para darme las gracias porque ella era así, agradecida y educada). El año que viene quería apuntar a su hija mayor a ballet y estaba deseando hacer un viaje con su hermana a Extremadura cuando “todo” pasara. La última vez que nos vimos fue en junio en una boda, lo pasamos muy bien. María me había dejado unos pendientes de color coral que quedaban perfectos con mi vestido. Ella acababa de ser mamá hacía tres meses y todos comentamos lo guapa y recuperada que estaba. Bailamos hasta la madrugada y al despedirnos nuestros chicos quedaron para echar algún día una partida de mus.

La siguiente vez que vimos a su marido fue en el tanatorio.
Después de luchar como una campeona, una cruel y devastadora enfermedad se llevó a María en apenas tres meses dejando a sus tres niños pequeños sin mamá.

Su último domingo, solo cuatro días antes de “irse”, estaba en la habitación del hospital con algunos familiares y le apetecía escuchar música. Así que se la pusieron y aún sin poder ponerse de pie intentaba seguir el ritmo. Un rato después sonreía mientras su hermana le daba un masaje en las piernas, completamente llenas de moratones por llevar más de un mes tumbada en una cama.  Estaba claro que no quería marcharse, tenía muchísima vida por delante y muchos planes.

La muerte de María ha sido uno de los mazazos más grandes y difíciles de digerir. No es que no sepa que este tipo de cosas ocurren por desgracia todos los días pero, cuando te toca tan de cerca, cuando sabes diariamente de su sufrimiento, su lucha, su fuerza y su buen humor pese a todo… Cuando vives agarrado a la esperanza de que ocurra un milagro, el desenlace es como un puñal directo al corazón.

Los que nos quedamos la vamos a echar mucho de menos, hablábamos por teléfono casi a diario porque María además de ser una amiga, trabajaba con nosotros. Me parece imposible que ya nunca vaya a estar al otro lado con su dulzura, su orden, su generosidad y su sonrisa. ¡Qué bonita sonrisa!

Donde quiera que estés Mery, nunca te olvidaremos.

Cuando ocurren este tipo de cosas la gente suele decir: “Hay que vivir el presente, disfrutar cada día como si fuera el último porque puede que lo sea.” Estoy de acuerdo pero a la vez reconozco (debe ser que eso va en cada persona y yo siempre he pecado de preocuparme de más) que es muy difícil disfrutar cuando sabes que existen enfermedades terribles contra las que nada podemos hacer o que existen hombres (por llamarlos de alguna manera) que acaban con las vidas de sus ex parejas empotrando su coche en una gasolinera. Los planes de Arancha y Andrea, las dos ultima víctimas de la violencia de género en nuestro país, también se han truncado esta Navidad.

¿Qué le podemos pedir al 2018? Salud, mucha salud y también mucho amor, empatía, justicia, humanidad. Mucha más solidaridad, mucho más ponerse en el lugar de los demás, mucha  fuerza para soportar los golpes que vendrán. Y mucha paz, en todo el mundo.

Termino este post como no podía ser de otra  manera con una foto imperfecta. Cuando la familia al completo nos pusimos los jerséis navideños y bajamos a la playa no era pensando en este tipo de felicitación. Pero los niños no estaban por la labor de posar, en general no les gusta hacerse fotos, y además no estábamos solos en la playa, lo normal vamos. Así que esto es lo más parecido a una postal que conseguimos ese día.

Un selfie, dos niños que no miran y un señor al fondo (al que pedimos perdón por sacarle) pero los deseos son los mismos.

Espero que en este año que va a empezar idealicemos menos las cosas y no por eso dejemos de soñar y de perseguir la felicidad. Lo importante es que la felicidad no sea la meta, sea el camino.

 

“No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ése es un pensamiento mágico, infantil, utópico.
Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres.
Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar.
Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar.
Que no te permitas los “no puedo” y que reconozcas los “no quiero”.
Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es sólo tu verdad, no la del otro.
Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo.
Que aprendas a tolerar las “manchas negras” del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo.
Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso.
Que crezcas, hasta donde y cuando quieras.
No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir. Que la felicidad sea el camino, no la meta.”

Mirta Medici

 

 


102 Comentarios

  • 1. Lola  |  31 diciembre 2017 - 11:57

    Buenos días Sara,

    Precioso el post! Desearte un 2018 lleno de bendiciones, de saber disfrutar d las cosas sencillas, ellas esconden los momentos más felices..

    Besos!

  • 2. Alba  |  31 diciembre 2017 - 12:44

    Buenas tardes.

    Me decido a escribirte un comentario porque después de tanto tiempo he sentido empatía con estes post, me he emocionado al nombrar el paso de tu amiga Maria por el hospital con un final que a nadie nos gusta, por suerte o por desgracia hay muchos tipos de enfermedades con gente que la supera y otras que no. Lo importante es bailar al ritmo de la música como e llamar lo hizo, yo tengo un problema renal y una amiga tiene un problema en la sangre. Ambas reímos, cantamos, bailamos y cuando el cuerpo nos lo permite nos tomamos una cerveza. Los días que te toca pasarlos en el hospital se te viene el mundo abajo pero automáticamente piensas que la vida es maravillosa y que no puedes dejar de bailar y reír. Porque eso es lo que te da vida, fuerza, valor, coraje. Por ti y por los que te rodean; una anécdota mia es cantarle a mi madre “charandonga” en la sala de espera para mi revisión cada dos meses actualmente. Te escribo para darte las Gracias de escribir unos post tan humanos y que tienes razón de que la felicidad es el camino.

    Feliz año familia.

    ❤️❤️❤️

  • 3. Maria Dolores  |  31 diciembre 2017 - 12:45

    Por qué tienes que contar cosas tristes y dejarnos mal? Bastante tiene cada uno con sus vida…Parece que sólo tu tengas hijos, que si los regalitos de Papa Nöel, el tigre,las construcciones, demasiados regalos! Como quieres que haga caso al tigre? Y dentro de poco los Reyes Magos con más regalos, pronto no podrás entrar en tu casa porqué como te vengan más niños estas arreglada, sabemos que deseas una tropa!!

  • 4. Jaione  |  31 diciembre 2017 - 13:13

    Muy bonito y emotivo post!!! Queria saber el nombre del juego de construcciones de la selva!!! Feliz Año 2018!

  • 5. Beatríz  |  31 diciembre 2017 - 14:08

    Hola Sara!
    Lo primero, espero que te pongas buena pronto y que la noche de hoy la pases lo mejor posible. Aquí estamos todos con un virus que anda por ahí, pero voy a ver si con un trago de loa de mi abuela se me quita todo jajajaja.
    Lo del tigre me ha hecho reír mucho, porque me.recuerda aun PaPa Noel en donde jugaba al amigo inviable con mis tres hijos (divorciada, hoy vuelan solos) y cuando abrí mi regalo era un tigre de peluche(me encantan) pero muy feo. Y tal cual lo pensé, salió por mi boca, que pena la cara de mi hijo jajajajajajajja.. Salí del paso diciendo que sabia que era de el y quería chincharlo jajaja.
    Aunque ahora tienen 29, 27 y 23 siempre han sido de puzzzles y juegos constructivos. Ahora la playa lleva las de ganar ;).
    Dile a Iker que todos somos del Real Madrid y de Iker Casillas, un grande donde vaya.

    Siento mucho lo de tu amiga y compañera(gracias por compartir) la verdad que últimamente se va demasiada gente que no se lo merece, y se quedan los desgraciados. Mira Diana, hoy han encontrado su cuerpo, por culpa de un mal nacido y su mujer. Yo no se que pasa en el mundo, pero que exista más maldad que bondad es muy triste y creó que debería hacernos pensar.

    Feliz año Sara, te deseo toda la salud del mundo para ti y los tuyos, el resto habiendo salud viene solo.
    Gracias por compartir libros, música, etc con nosotros.

    Ah, me olvidaba… Me ENCANTAN las fotos, los niños son felices haciendo lo contrario que se les pide

  • 6. Mar  |  31 diciembre 2017 - 14:54

    De “viruseada” a “viruseada”..no puedo identificarme más hoy con tu post..
    Que tengamos un 2018 con mucha salud sin duda y en el que sepamos apreciar lo que si tenemos
    Que te mejores linda!

  • 7. Miriam  |  31 diciembre 2017 - 15:02

    Que te mejores pronto Sara, me encantó tu publicación tan humana y real. Me identifico plenamente con ella.
    Saludos desde Guatemala y un abrazo grande

  • 8. María  |  31 diciembre 2017 - 15:19

    Hola Sara,

    Me ha encantado tu post y me viene como anillo al dedo ya que no puedo estar más de acuerdo con lo que escribes.

    He estado pasando unos día en Oporto (qué casualidad..también fui a Foz jeje…quise ir a la Mercería Do Miguel pero estaba cerrada…me ha enamorado Oporto, es una ciudad muy slow…) y, estando allí me informaron de un par de noticias desagradables así que me encuentro con un final y comienzo de año un tanto embarrado, problemas de salud de varios familiares y personas de mi entorno que casualmente hemos conocido hace pocos días…hoy, cuando tendríamos que estar brindando, bailando etc…estaremos pidiendo que estas personas continúen en nuestras vidas y mucha SALUD para el resto.

    En cuanto a los sucesos, hoy, he tenido que cambiar en varias ocasiones el canal de la tv ya que lo único que escuchaba eran sucesos, pero qué le pasa a la humanidad ¿? Nos estamos volviendo locos ¿? Me espanta…así que sí, también pido mucho AMOR & RESPETO principalmente.

    Muchas gracias por compartir este tipo de entradas y un abrazo fuerte !!!

    María

  • 9. María P.  |  31 diciembre 2017 - 15:25

    Hola Sara,
    Es la primera vez que te escribo y es que hoy tenía que hacerlo.
    Te quiero dar las gracias por compartir esta realidad, por dejarnos formar parte de ella y regalarnos tu reflexión, pues todo lo que has puesto me está haciendo pensar en qué estamos haciendo con este mundo.

    También quería decirte que siento mucho lo de tu amiga María, de verdad. Ninguna palabra vale demasiado en estos momentos, pero solo quería decirte que ella seguirá en ti, o eso creo yo, porque cualquier persona que ha formado parte de nuestra vida nos deja un poco de ella no solo en los recuerdos, sino en algunos gestos, formas de pensar o frases hechas. Su contínua lucha será un ejemplo para todos los que la rodean.

    Espero que te mejores pronto, y que en este 2018 sigas creciendo como persona y madre.

    Un abrazo

  • 10. Angie  |  31 diciembre 2017 - 15:34

    Prospero 2018!
    Me ha encantado leerte, la anecdota del tigre ha sido una experiencia de la que aprender, igual que la de Maria, nunca sabemos lo que nos depara la vida ni cuando es nuestro fin pero hay que vivirla de la mejor forma que sepamos y podamos.

  • 11. Glori  |  31 diciembre 2017 - 15:40

    Hola Sara,
    Te mando un fuerte abrazo y mucho ánimo para que te recuperes pronto.
    Ojalá que el 2018 sólo nos traiga cosas buenas, sobretodo mucha salud y felicidad para todos.
    Un beso grande

  • 12. Verónica  |  31 diciembre 2017 - 15:56

    Que llorera!!!! Pero qué bonito!!!! Feliz año a los cuatro!!!!

  • 13. Mel  |  31 diciembre 2017 - 16:25

    Excelente y humilde reflexión de quien, como cualquier otro ser, intenta vivir la vida con consciencia.
    Tanto la luz como las sombras nos enseñan a apreciar cada cosa que tenemos, hacemos y en definitiva somos.
    Feliz año para ti Sara y todos los que lean. Incluso a la chica del primer comentario que cree que has escrito para sentar cátedra y pierde vista que de cosas como ésta es de lo que se trata la vida…..compartir y reflexionar.

  • 14. Elisa  |  31 diciembre 2017 - 17:20

    Hola Sara,
    Primero, gracias por compartir este post, me ha encantado y me ha hecho reflexionar mucho.
    Estas navidades, en mi casa, también han estado un poco truncadas por la amigdalitis y virus. Leyendo los comentarios veo que, desafortunadamente, no somos los únicos…
    Aún así, siempre que me pongo mala pienso en lo buenos que son los primeros días cuando me recupero, ¡Valoro muchísimo más todas las cosas!

    Feliz 2018 y sobretodo recuperate bien y pronto.
    Un beso ;-*

  • 15. Denisse  |  31 diciembre 2017 - 17:45

    Mejor post ever… empatía y humanidad! 😉 MUCHO AMOR

  • 16. David  |  31 diciembre 2017 - 18:08

    Desearos un feliz 2018, cargado de salud , éxitos y mucho Amor !

    Si algo nos hace valorar los momentos felices es saber que hay otros que no lo son, la nostalgia es un sentimiento tan humano que forma parte de nuestro ciclo vital, pero ante cada sentimiento de nostalgia, debe acompañarnos otro más intenso de esperanza , así la felicidad será el camino y no la meta…

    Que Dios os bendiga!!

  • 17. Kathia Ibarra  |  31 diciembre 2017 - 18:34

    Sara, muchas gracias por compartir tus reflexiones, me encanta tu blog, por favor no dejes de escribir nunca, que pases un feliz año nuevo y saludos desde México

  • 18. Marga  |  31 diciembre 2017 - 18:41

    Maravilloso Sara! Precioso lo q has escrito! Me ha tocado el corazón, me ha hecho reflexionar, mil gracias x ello.
    Un besazo y feliz vida!!!!

  • 19. Lola  |  31 diciembre 2017 - 23:10

    No conocí a Maria pero si a su familia y efectivamente casos como este te hacen dar gracias por lo que tienes. Un abrazo para TODOS

  • 20. Lola  |  1 enero 2018 - 00:57

    Gracias Sara por tu post!! Yo no conocí a María pero si a alguien de su familia y efectivamente ha sido un mazazo tremendo que a muchos nos ha hecho recapacitar … FELIZ 2018!!!

  • 21. Lola  |  1 enero 2018 - 01:18

    sólo decirte que bonita eres x dentro aparte lo q ya se ve por fuera.
    Por que digo esto? porque hay mucha cordura y sensibilidad en este blog que has escrito. Me alegran “almas” que existan así en la vida. Felices fiestas!!! cuidate

  • 22. Su  |  1 enero 2018 - 11:08

    Me encanta la gente con alma y corazón.

  • 23. Natalia  |  1 enero 2018 - 12:19

    Hola Sara! Qué precioso post, me encantó. Lo siento mucho por lo de tu amiga María, la verdad es que es terrible cuando se va gente tan joven. Ánimo y fuerza! Coincido contigo: hay que pedirle a este 2018 mucha salud porque teniendo eso, lo demás se puede conseguir. Feliz año para ti, Iker, Martín y Lucas! Estáis todos super guapos!

  • 24. Marisol  |  1 enero 2018 - 14:21

    Precioso post, te leo siempre y nunca comento pero hoy no lo puedo evitar! Me ha encantado, me ha erizado la piel…muchas gracias. Feliz año!

  • 25. Ane  |  1 enero 2018 - 20:37

    Hola.
    Esto va por el comentario de Maria Dolores , sino te gusta lo que dice no lo leas que no obliga a leerlo…pero desde aqui es muy facil criticar y hablar mal de Sara ,cada uno es libre de de hablar de lo que quiera y hay que respetarlo.
    Me gusta mucho lo que has escrito es la realidad de la vida. Sigue escribiendo y no tardes tanto en publicar . Saludos.

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