Cuando nadie me ve – Sara Carbonero

1 marzo 2017

La niña bonita

“Todo lo que olvidas de repente
todo lo que murmura la gente
todo lo que nunca
y lo que siempre.”

Todo, Enrique Bunbury

Las personas que nos rodean son a veces las que más nos sorprenden. Sólo hay que prestar atención a nuestro mundo cotidiano para descubrir que compartimos nuestro día a día con gente maravillosa que ha protagonizado historias únicas de superación y, lo mejor de todo, que está dispuesta a que su experiencia sirva de impulso a otras personas para sacar la mejor versión de sí mismas.

Esta misma semana a muchos se nos partía el corazón al enterarnos del fallecimiento de Pablo Ráez, después de una lucha titánica contra el cáncer. Pablo era una de esas personas que no hace falta conocer ni haber visto en persona para sentirla como parte de nuestro día a día. Yo me había acostumbrado a ver sus fotos y a leer sus frases cargadas de optimismo y generosidad.

Pese a tener sólo 20 años demostraba cada día una madurez y una fuerza impropias de un chaval de su edad. Siempre le recordaremos.

Hoy os quiero hablar de otra de estas personas inspiradoras y valientes. En este caso además sí tengo la suerte de conocerla.

Una de las primeras profesionales que conocí al entrar en Mediaset España fue Mirta Drago, la directora de Comunicación. Con Mirta he compartido trabajo y también alguna cena de placer. En cualquiera de los escenarios escucharla era un placer. Nunca olvidaré que incluso me tendió su mano públicamente en algún momento profesional complicado. A toro pasado y con la historia que os voy a contar, puede parecer bastante obvio lo que voy a decir pero siempre vi a Mirta como una mujer inquietante y misteriosa, en el mejor sentido de la palabra.

En la tele Mirta es una periodista que ejerce a diario su trabajo con una mano izquierda admirable, sin perder nunca la sonrisa ni su capacidad de relativizar cualquier contratiempo. Un ejemplo a seguir como mujer y como madre que hasta ahora había mantenido alejado de la luz pública el mayor de todos ellos: su condición de refugiada.

Corría la década de los 70 y como la suya, numerosas familias se vieron obligadas a abandonar Chile tras el golpe de estado de Pinochet comenzando un periplo por varios países de Latinoamérica hasta llegar a España, donde encontraron la ayuda necesaria para rehacer su vida. Tenía quince años, la misma edad que Hala, una niña siria refugiada junto a su madre y sus hermanos en un campamento al norte de Grecia.

En él transcurre “La niña bonita”, el documental solidario que ha producido con la colaboración del Comité Español de ACNUR y 12 Meses y que ha dirigido su propia hija, una joven realizadora llamada Julieta Cherep (quedaos con su nombre). A este proyecto tan bonito se sumó desinteresadamente un equipo de producción compuesto por grandes profesionales del mundo audiovisual, con la participación destacada del violinista Ara Malikian (adoro su música).

El documental cuenta la historia paralela de dos niñas, que podríamos ser cualquiera de nosotras. Dos niñas que a los quince años dejaron de serlo para convertirse en refugiadas a consecuencia de la guerra, la persecución y la violencia en dos momentos de la historia. Cuenta la historia de dos familias obligadas a abandonar su hogar dejando atrás todo cuanto tenían y, lo que es peor, apartando todo cuanto eran hasta ese momento para vivir un presente cargado de miedo, dolor e incertidumbre. Una niña es Hala. La otra es Mirta, la niña que fue… y la mujer que es hoy.

Y es que “La niña bonita” condensa en sus 27 minutos de duración un canto a la vida y la superación. Un mensaje cargado de optimismo que Mirta transmite con valentía y cariño a Hala y su madre en el campo de refugiados, un lugar donde millones de desplazados viven un presente congelado a la espera de retomar sus vidas, emprender una segunda oportunidad, sentirse de nuevo a salvo.

Os recomiendo mucho que lo veáis, yo por supuesto ya lo he hecho y lo mejor es que pese a la dureza del tema, está realizado desde un punto de vista optimista, no te deja desolado.

‘La niña bonita’ muestra una empatía arrolladora entre dos mujeres dueñas de una fortaleza ejemplar, con el coraje de dos madres que velan por el bienestar de sus hijos, con la esperanza de que existe un futuro mejor.

Os dejo el enlace para que podáis verlo en la web  y en la plataforma Mitele .

Además, ACNUR ha habilitado el site para la recaudación de fondos destinados a financiar campos de refugiados en todo el mundo y mejorar la calidad de vida en sus lugares de acogida, un proceso fundamental para el comienzo de una nueva vida.

El futuro que esperan los 65,3 millones de refugiados que existen en todo el mundo, la mitad de ellos niños. A punto de cumplirse el dramático sexto aniversario de la guerra en Siria, según ACNUR, cada minuto 24 personas se ven obligadas a emprender el éxodo. Unas cifras sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial que está poniendo al límite los recursos de los países de acogida y ante las que son más necesarias que nunca nuestra solidaridad y nuestra ayuda.

Esto es lo que hoy quería contaros. El conocer historias tan duras como la de Mirta y Hala nos permite aportar nuestro granito de arena a la causa para ayudar, pero en realidad, si lo pensamos fríamente somos nosotros los que estamos recibiendo una ayuda y una lección de vida increíble, desinteresadamente. Una lección que habla de que hay que ser agradecidos por todo lo que tenemos y preocuparnos por lo verdaderamente importante. También que debemos luchar por nuestros sueños, aunque haya que empezar muchas veces de cero, nos pueden quitar todo pero nunca la ilusión. Como suele decir Mirta: “merece la pena arriesgar porque corriendo riesgos la recompensa siempre es más alta”.

¡Un beso enorme!

“Valorad lo que tenéis. La muerte no es triste, lo triste es no saber vivir.”

Pablo Ráez


27 ComentariosEnviado por: Sara Carbonero

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