Cuando nadie me ve – Sara Carbonero

10 noviembre 2017

18 HORAS EN MÓNACO

“Y correr por las líneas de la mano,
correr recordando los atajos,

no habrá nadie que sepa donde encontrarnos.”

Zahara

El pasado martes se celebró la decimoquinta edición de los premios Golden Foot. Se trata de un galardón que reconoce la carrera de aquellos jugadores mayores de 28 años y este año el jugador más votado fue Iker. ¡Qué ilusión!

Con mucha alegría nos fuimos a Mónaco, donde tendría lugar el evento. Fuimos con el tiempo muy justo ya que volamos el mismo martes, salimos al mediodía y aterrizamos en Niza a las 17,00 h. Desde ahí, 25 minutos en coche hasta Mónaco directos al hotel porque a las 18,30 h. empezaba la entrega de premios. Apenas tuvimos media hora para arreglarnos pero fue suficiente.

De eso os quería hablar en el post de hoy, de los dos looks que llevé. A raíz de subir las fotos a instagram me habéis preguntado bastante y hace mucho que no hablamos de ropa.

Está claro que en este tipo de actos la ropa no es lo más importante pero a la vez, hay que intentar ir adecuado para la ocasión, sin pasarte ni quedarte corto. Ahí está la dificultad.

Desde hace un tiempo cuento con la ayuda de la que para mi es una de las mejores estilistas de nuestro país pero que además tengo la gran suerte de que es amiga mía. Sylvia Montoliú trabaja en ELLE y nos conocimos hace casi diez años en uno de mis primeros reportajes para la revista. Ella es una de esas personas con las que desde el inicio sientes una conexión fuerte. Las dos tenemos un carácter y sentido del humor parecidos, además de gustos similares a la hora de vestir. Juntas de compras tenemos bastante peligro y lo más importante en nuestra relación es la confianza.

Yo confío ciegamente en ella porque sabe muchísimo de moda y también porque sabe muchísimo de mí, que es algo muy importante a la hora de ayudar a vestirse a una persona.

Cuando le conté a Sylvia que debíamos preparar dos looks, uno mas informal para la entrega del premio y otro más elegante para la cena de gala (así nos lo transmitieron desde la organización), enseguida nos pusimos manos a la obra. No tuvimos mucho tiempo y ella tenía claro que le apetecía apostar por un look “rockero”, sin dejar de ser yo, pero que a la vez me diera ese punto de seriedad que requería el evento. Con el look de tarde no dudamos. Llevé un pantalón pitillo, camisa blanca, blazer y un zapato que marcó la diferencia.

El pantalón de cuero es de J Brand, la camisa de Equipment (una marca que me encanta desde hace mucho tiempo por el tejido de sus camisas), la americana de Zara (llevaba un fajín pero se lo quité), clutch de la marca Yliana Yépez y los zapatos de Manolo Blahnik.

Sí, yo también soñé viendo “Sexo en Nueva York” con llevar algún día unos “Manolos”. Estos zapatos además de bonitos son los más cómodos del mundo.

Completé el look con joyas de Agatha París de mi nueva colección que saldrá a la venta muy pronto. Llevo los pendientes “Trocadero” inspirados en la Torre Eiffel ¡Qué ganas de que la veáis entera!


 

Para la noche tampoco nos costó mucho decidirnos. Os cuento la historia del maravilloso vestido blanco que llevé. Hace unas semanas, en una de las sesiones de fotos de Elle para mi sección “Cuando nadie nos ve” , mientras tomábamos un café Sylvia me dijo: “en tu próximo evento de noche tienes que ir de blanco, lo tengo claro. Tengo en mi cabeza el vestido exacto que debes llevar y también la persona perfecta para hacértelo: el diseñador Roberto Diz.” Ese mismo día me tomó las medidas pero yo no le di mucha importancia. Como viajo muy poco a Madrid pensé que así ya las tenía.

En el momento en el que nos enteramos de que Iker había sido premiado, Sylvia me envió unos vestidos a Oporto, algunos de ellos maravillosos, concretamente había un vestido color negro y nude con detalles en plata que era precioso. Es de la firma londinense Temperley, que últimamente estoy usando bastante porque sus vestidos sientan como un guante. Me decidí por él.

Pero Sylvia me tenía reservada una sorpresa y el lunes por la noche, justo antes de viajar a Mónaco me llamó para decirme que el vestido blanco de Roberto Diz llegaba por la mañana a casa.

-“Pero si no me lo he probado ni una sola vez y ya no hay tiempo de arreglarlo ni de nada”, le dije…
-“Confía en mí”.

Una vez me probé el vestido el mismo martes por la mañana supe que era ese. Llamé a Manuela, una costurera vecina del barrio que ya me ha “salvado la vida” en varias ocasiones y metió un poquito el bajo. No hubo que hacer nada más. Quiero agradecer también desde aquí a Irene Pérez de “Showme” toda su ayuda para que la confección del vestido fuera posible.

 

Llevo vestido de Roberto Diz, joyas de Agatha París también de mi nueva colección y sandalias de Aquazzura. El maquillaje y el pelo fueron obra de mi querida amiga Vicky Marcos que siempre está en los momentos importantes. (Fijaos si es una crack que me maquilló y peinó a las 11,00 de la mañana en Oporto y todo seguía en su sitio por la noche).

Fue una noche, como ya he dicho, mágica, de emociones, orgullo y mucha alegría. Gracias a toda la gente que lo hizo posible y sobre todo gracias a ti.

A la mañana siguiente temprano cogimos el avión de vuelta a Oporto, apenas estuvimos en Mónaco 18 horas pero fueron suficientes para llevarnos de allí un buen sabor de boca y el propósito de volver algún día con más calma. Seguimos coleccionando recuerdos.

Gracias especiales a Andrés Entero por todas las fotos que veis hoy en el post.

¡Un beso enorme!

“Yo no sufro de locura, la disfruto a cada momento”

Les Luthiers

 

 

 


41 ComentariosEnviado por: Sara Carbonero

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