Cuando nadie me ve – Sara Carbonero

4 noviembre 2017

Generaci√≥n X vs. Millennials, ¬Ņy si no fu√©ramos tan distintos?

“Veo en tu mirada una tempestad
siento que no hay límite, ni fin, ni condición
declarado en rebeldía con autoridad
rostros empapados en determinaci√≥n.”

A Remar, Rosendo.

Hace unos meses leí un artículo de Verne en el que, una vez más, se hacía referencia a los millennials, ese grupo de jóvenes nacido entre principios de los 80 y finales de los 90 (hay quien no se pone de acuerdo con la fecha exacta) que parece estar en boca de todos.

Los que estéis hartos de escuchar el término os habréis dado cuenta de que, más que tratarse de un tecnicismo con el que referirse a una hornada bastante amplia de jóvenes (y ya no tan jóvenes) se utiliza como una etiqueta: unas veces sirve como reclamo de marketing y otras para tratar de explicar los comportamientos de toda una generación.

Desde el rosa millennial que invadi√≥ nuestros armarios hace unos meses a expresiones como ‚Äúse pasa el d√≠a enganchado a Instagram, es que es millennial‚ÄĚ, parece que a veces uno tiene que sentirse culpable por haber nacido en una d√©cada u otra.

Entonces pens√© en lo que planteaba el art√≠culo, ¬Ņtanto nos separa a los que somos de generaciones distintas? Yo nac√≠ en 1984, por lo que t√©cnicamente pertenezco a esta generaci√≥n con nombre futurista que es la ‚Äėmillennial‚Äô. Sin embargo, he de decir que en muchas ocasiones me siento m√°s identificada con el estilo de vida de mi generaci√≥n predecesora, m√°s conocida como la X.¬†Algunas de las caracter√≠sticas asociadas a esta generaci√≥n, seg√ļn un estudio de la Universidad¬†de Michigan, es que son personas activas, sus vidas suelen ser bastante equilibradas, est√°n contentos con sus profesiones y saben mantener la balanza entre su vida familiar, social y laboral. Adem√°s¬†son grandes lectores.

El art√≠culo de Verne recog√≠a algunos de los estereotipos con los que se etiquetaba a los X hace 20 a√Īos: enganchados a la televisi√≥n y a los videojuegos, pasotas, c√≠nicos, no se toman la vida en serio, son perezosos, est√°n mimados, les cuesta irse de casa, no tienen motivaci√≥n, est√°n sobrecualificados‚Ķ ¬ŅOs suena de algo?

Pues s√≠, resulta que a vistas del gran p√ļblico, no hay tanto que separe a la X de la millennial (tambi√©n conocida como generaci√≥n Y) o de la venidera generaci√≥n Z, que ya nos pisa los talones y no conoce otro mundo que no sea el digital. Pero, ¬Ņy si en el fondo nos gustaran las mismas cosas aunque se empe√Īen en hacernos creer lo contrario? ¬ŅY si a pesar de sorprendernos a diario con productos nuevos, siguieran triunfando los cl√°sicos?

El cine es un buen ejemplo de que en el fondo nos ilusionan, nos aterrorizan y nos conquistan las mismas historias. No hay m√°s que echarle un ojo a la larga lista de ‚Äėremakes y ‚Äėreboots‚Äô que se han realizado en los √ļltimos tiempos para ver que todo vuelve: la recientemente estrenada Blade Runner 2049 que contin√ļa la historia de la Blade Runner original, 35 a√Īos despu√©s; la terror√≠fica It, que a pesar de que lleg√≥ a los cines hace apenas un mes, est√° basada en una novela de Stephen King publicada en 1986; el ‚Äėremake‚Äô de Dirty Dancing que nos ha hecho bailar de nuevo tres d√©cadas despu√©s; el resurgir de los Cazafantasmas m√°s ochenteros en versi√≥n femenina‚Ķ

Tampoco podemos olvidarnos de cl√°sicos atemporales como La bella y la bestia, Batman y Spiderman, Wonder Woman, Los √Āngeles de Charlie, Los vigilantes de la playa y, por supuesto, de los 40 a√Īos que nos ha regalado La guerra de las galaxias. ¬ŅQui√©n no recuerda alg√ļn momento especial de su infancia viendo estos cl√°sicos que ahora est√°n tan de actualidad otra vez?

Con los libros sucede algo parecido. Cualquiera puede dejarse caer por la librer√≠a m√°s cercana y hacerse con una versi√≥n de El se√Īor de los anillos, El principito, Madame Bovary o El guardi√°n entre el centeno, nada m√°s y nada menos que 60 a√Īos despu√©s. Lecturas con las que identificarnos (qui√©n no se ha sentido como el joven Holden Caulfield por las calles de Nueva York alguna vez) o que a d√≠a de hoy siguen dando que pensar por la forma en la que reflejan la sociedad, como 1984 de George Orwell, que, por cierto, se col√≥ en la lista de los ‚Äėbestsellers‚Äô a principios de a√Īo a ra√≠z de las declaraciones que hizo una consejera del presidente Trump.

Y qu√© podemos decir de la moda‚Ķ ¬°Pues que aqu√≠ tambi√©n se recicla todo! Los vaqueros campana, las minifaldas y los estampados coloridos que llevaban nuestras madres en los 60 y 70; los looks y el atrevimiento a todo color de los 80; la oda al ch√°ndal, los ‚Äėcrop tops‚Äô y los ‚Äėchokers‚Äô de los 90‚Ķ Es tan f√°cil ver todas estas tendencias en las tiendas de moda e incluso sobre las pasarelas que a veces cuesta distinguir lo vanguardista de lo retro y lo ‚Äėvintage‚Äô.

Desfile de Chlo√© Oto√Īo Invierno 2017-2018

 

El estar constantemente conectado es otra de las cosas que se nos achaca a los millennials, eso y el estar pendiente (a veces en exceso) de las redes sociales. Pero tambi√©n en esto discrepo, creo que nuestra generaci√≥n predecesora ten√≠a exactamente la misma inquietud lo √ļnico es que no dispon√≠an de los mismos medios. ¬ŅAcaso los que no hemos vivido siempre con la bendita conexi√≥n que nos aporta internet no hemos deseado conocer y poder hablar con gente en la otra punta del planeta?

La diferencia es que no era tan f√°cil.¬†Cuando era peque√Īa hicimos una actividad en el colegio para tener amigos por correspondencia y adem√°s aprender idiomas. Eleg√≠as un pa√≠s y te asignaban un amigo o amiga de all√≠ a qui√©n tendr√≠as que enviarle una carta y despu√©s a esperar a que te contestase, dependiendo del pa√≠s elegido las cartas pod√≠an tardar toda una eternidad en llegar.

Esta misma actividad la hicieron amigos m√≠os que me sacan algunos a√Īos y que no pertenecen a la misma generaci√≥n que yo, algo que demuestra que el deseo de hablar y sentir cercanos a aquellos que no lo est√°n tanto no es exclusivo de los millennials. Al ser humano le gusta estar conectado, bien sea a trav√©s de una pantalla o por carta.

Esto de los¬†amigos por correspondencia o “penpal” no era exclusivo de las actividades de colegio, tambi√©n pod√≠as hacer amigos (a veces incluso terminaba en boda) a trav√©s de una conocid√≠sima revista, la Super Pop. Recordando esto de los “penpal” me puse a buscar (en internet, claro) y cu√°l fue mi sorpresa al comprobar que algunos millennials rom√°nticos se han apuntado a intercambiar misivas manuscritas con desconocidos, se pueden encontrar diferentes perfiles de instagram o pinterest as√≠ como webs cuya finalidad es mantener amistad a trav√©s del papel.

 

Los X no renunciaban a tener un muro social.¬†Pero no estaba colgado en la red sino que iba colgado a sus espaldas. Sus mochilas y carpetas estaban cargadas de dedicatorias, firmas y fotos. S√≠, tambi√©n se hac√≠an fotos y realizaban collages con ellas, ¬Ņque no hab√≠a filtros? le plantaban un papel de celof√°n de colores y listo ¬°la imaginaci√≥n al poder! Llenaban los clasificadores interiores de poemas, frases motivadoras, pensamientos… y los compart√≠an en las carpetas de sus amigos y amigas.

¬ŅQu√© me dec√≠s del contador de likes? Tampoco se privaban de ello, solo hab√≠a que pasarse por los ba√Īos del insti para saber qui√©n era el chico o chica m√°s popular, o cu√°l era el √ļltimo cotilleo y tambi√©n era el lugar de culto para los acosadores. Lamentablemente, tampoco se libraban del bullying.

Antes mencionaba una de las revistas más consumida por los X y es que a falta de bloggers, youtubers y influencers buenas eran las revistas de moda de la época, como la Nueva Vale o la ya mencionada Super Pop.

Creo que tenemos una extra√Īa obsesi√≥n para clasificar y etiquetarlo todo. Como si de no ser as√≠ escapase a nuestro control. Pareciese como si el madurar o hacerse mayor fuese unido intr√≠nsecamente a la queja y, al igual que en la juventud nos parecemos a los j√≥venes de generaciones anteriores, tambi√©n cuando somos adultos repetimos las mismas cosas y entre ellas el vertir nuestras cr√≠ticas sobre nuestros j√≥venes.

Cada vez tengo más claro que, en el fondo, nos parecemos más de lo que nos gustaría admitir, aunque pertenezcamos a generaciones distintas. Las historias que nos enamoraron, los libros que nos marcaron, los viajes que nos cambiaron, los miedos que todavía nos persiguen… acaban siendo tan cíclicos como unas botas altas o como el retorno de Twin Peaks.

Así que, en conclusión, a partir de ahora haré por fijarme más en lo que nos une que en lo que nos separa sin olvidar que hay placeres que no se perderán nunca. ¡Feliz día!

“Vive sin pretender, ama sin depender, escucha sin¬†defender y habla sin ofender.”

 


27 ComentariosEnviado por: Sara Carbonero

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