20 diciembre 2014

SOMOS RECUERDOS

Desde el balc贸n la v铆 perderse
en el traj铆n de la Gran V铆a.
Y la vida sigui贸
como siguen las cosas
que no tienen mucho sentido.
Una vez me cont贸
un amigo com煤n que la vio
donde habita el olvido.

Donde habita el olvido
Joaqu铆n Sabina

驴Qu茅 es la vida sino un mont贸n de recuerdos?聽Desde que somos ni帽os vamos acumulando en nuestra cabeza recuerdos de momentos, vivencias, conversaciones, situaciones鈥 En la primera etapa de nuestra vida esos recuerdos son sobre todo del colegio, amigos, cumplea帽os, el primer beso… Despu茅s llega la adolescencia y los recuerdos giran en torno a los viajes con esos amigos, el instituto, conciertos, nuestro primer amor… Seg煤n nos vamos haciendo mayores, los recuerdos conviven con las responsabilidades de trabajo, familia, preocupaciones… Pero siempre est谩n ah铆 y podemos tirar de ellos en los malos momentos. 驴Qui茅n no ha cerrado los ojos alguna vez para viajar a aquel verano inolvidable de hogueras en la playa, ba帽os nocturnos y noches mirando el cielo lleno de estrellas o a aquellas navidades en casa de los abuelos, cuando todav铆a est谩bamos todos?

Despu茅s de la adolescencia afrontamos la etapa de la madurez donde los mejores recuerdos que acumulamos son los que traen a nuestra mente el nacimiento de nuestros hijos, su primera carcajada, sus primeros pasos… Y al final nos llega la vejez, una 茅poca en la que los recuerdos cobran un papel important铆simo porque resumen toda nuestra vida, porque se ven con la perspectiva de una vida ya vivida y de la sabidur铆a que dan los a帽os. Seguro que todos en alguna ocasi贸n nos hemos sentado con nuestros abuelos a escuchar historias de cuando ellos eran peque帽os, de cuando tuvieron a nuestros padres. Relatos en los que se les iluminan los ojos hablando de las cosas que usaban para jugar, de las chicas con las que sal铆an o de c贸mo desde muy peque帽os acompa帽aban a sus padres al campo.

驴Y si de repente nos fueran quitando poco a poco los recuerdos de toda una vida?聽Imaginaos que un d铆a os levant谩is de la cama y ya no os acord谩is de una cosa tan sencilla como ataros los zapatos o de d贸nde est谩 vuestro cuarto. Imaginaos que pasan los d铆as y cada uno de ellos os acord谩is de un poquito menos. Sin entender el porqu茅, pero siendo plenamente conscientes de que algo ocurre, todo se empieza a borrar de vuestra mente con una crueldad tremenda, sin pedir permiso para llevarse de golpe todos los recuerdos de una vida. Imaginaos que al cabo de no mucho tiempo os encontr谩is con que os cuidan, os hablan, os dan de comer y os pasean unos extra帽os que a ratos son vuestra familia pero otras veces alguien a quien no hab茅is visto jam谩s. Por 煤ltimo imaginaos que llega un d铆a en el que no os conoc茅is ni a vosotros mismos. Vuestro nombre, vuestra familia, vuestra infancia, juventud y madurez se han ido esfumando. Aquello que era el centro de vuestras vidas, los recuerdos han desaparecido dejando una mente vac铆a de im谩genes, olores y sonidos, unos ojos perdidos que buscan el horizonte.

驴Os imagin谩is que os pasara algo as铆? Terrible 驴verdad? Pues esto es el Alzheimer, una devastadora enfermedad que puede atacar a cualquiera de nosotros para arrebatarnos nuestro tesoro m谩s preciado.

Cada a帽o se detectan en el mundo 4,6 millones de nuevos casos, o lo que es lo mismo, cada siete segundos una persona es diagnosticada de dicha enfermedad. En Espa帽a hay alrededor de 1,2 millones de enfermos de Alzheimer, pero no s贸lo ellos padecen los efectos de la enfermedad, tambi茅n los familiares que conviven con ellos. En total entre enfermos, familiares y entorno directo, en nuestro pa铆s hay alrededor de 6 millones de personas afectadas por esta enfermedad. Es la epidemia del siglo XXI.

Os voy a contar una historia, real como la vida misma. Esta semana he conocido a su protagonista, Toni, una mujer de 69 a帽os luchadora, fuerte y bell铆sima que hace tan s贸lo tres meses ha perdido a su marido, enfermo de Alzheimer.

Toni pertenec铆a a una familia acomodada. Con tan s贸lo 19 a帽os se cas贸 enamorad铆sima con Javier, que ten铆a 29. 脡l era un hombre trabajador, comprometido y conservador. Tras muchos a帽os de duro trabajo consigui贸 dar a su familia una buena vida, c贸moda, sin dificultades econ贸micas, por lo que Toni no trabajaba fuera de casa sino que dedicaba su vida a cuidar de su 煤nico hijo. Les gustaba mucho viajar, disfrutar de la vida y hacer regalos a los suyos. Eran muy felices, 茅l con sus negocios que hab铆a ido construyendo desde la juventud y ella ocup谩ndose de su hijo, su nuera y sus tres nietas. Toni nunca se met铆a en los asuntos del trabajo de su marido, ten铆a plena confianza en 茅l pero hace aproximadamente ocho a帽os empez贸 a observar comportamientos extra帽os en 茅l; se escond铆a para hablar por tel茅fono, a veces no llegaba a la hora habitual y hab铆a momentos en los que le notaba ausente. Ella pens贸 que se deber铆a a alg煤n problema de trabajo, no se preocup贸 demasiado.

El tiempo fue pasando y esos momentos de ausencia cada vez eran m谩s frecuentes. Toni notaba que Javier dec铆a cosas sin sentido, no segu铆a las conversaciones con normalidad y empez贸 a preocuparse. Esto fue hace 8 a帽os, la primera vez que fueron al m茅dico para ver qu茅 pod铆a pasarle a Javier, pero entonces no le diagnosticaron la enfermedad. El Alzheimer es muy dif铆cil de identificar cuando est谩 empezando.

Dos a帽os despu茅s la situaci贸n era insostenible. Toni estaba nerviosa, sab铆a que algo no iba bien, recib铆a en casa cartas y notificaciones relacionadas con la empresa de su marido, que cada d铆a estaba m谩s distante y al que le costaba decir cosas coherentes. Habl贸 con su hijo y le dijo que estaba pasando algo gordo y que quiz谩 ya era tarde. As铆 que volvieron a ir al m茅dico y tras varias pruebas y tests confirmaron la terrible noticia. Javier ten铆a Alzheimer, la enfermedad fue apareciendo sutilmente y eso le caus贸 graves problemas en el trabajo, hasta llegar a perder por completo todo lo que ten铆an, lo que hab铆an construido a lo largo de toda su vida. Todos sus esfuerzos y sus desvelos no pudieron combatir los efectos de la enfermedad. Toni y Javier se quedaron sin casa, sin nada, en la calle. Los ahorros de toda una vida desaparecieron y no hab铆a vuelta atr谩s. Pero lo peor no fue eso, sino que a la vez, la enfermedad avanzaba a pasos agigantados. Javier estaba perdido y su memoria desapareci贸 casi por completo. Hace dos a帽os tuvo que ingresar en un centro especializado y la vida de su mujer dio un giro de 180 grados. Toni se puso a trabajar por las ma帽anas para poder visitar a Javier todas las tardes en la residencia, esa era su raz贸n de vivir.

El 7 de octubre Javier se fue para siempre y a Toni lo 煤nico que le ha quedado es un gran vac铆o…

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Mientras tomamos un t茅 y me cuenta esta historia, se le humedecen los ojos.

脡l ya sab铆a que le pasaba algo grave, cuando fuimos al m茅dico me repet铆a : “Toni, mi cabeza no existe, mi cabeza no existe…”. Estaba asustad铆simo pero nunca le dijimos lo que ten铆a. Yo le quitaba los prospectos de las medicinas para que no se diera cuenta de lo que ocurr铆a, aunque l贸gicamente lo sab铆a, era un hombre muy inteligente. Algunas veces cuando 铆bamos a la residencia grab谩bamos en video las conversaciones que ten铆amos con 茅l... En una de ellas, este mismo verano, mi marido que era una persona educad铆sima pregunt贸 a mi hijo si estaba casado, si ten铆a hijos…脡l le respondi贸 que s铆 y Javier volvi贸 a preguntarle: ” y usted 驴es el hijo mayor?” a lo que mi hijo respondi贸: ” no, yo soy el padre”. Mi marido insist铆a convencido de lo que dec铆a hasta el punto de que oyes la conversaci贸n y parece que el que est谩 mal es mi hijo en lugar de 茅l. Las preguntas eran correct铆simas, era como si acabara de conocerle. Yo lo que he hecho desde el principio es lo m谩ximo para que 茅l estuviera bien. He hecho una cosa que es tomarme a broma todas las cosas que dec铆a. Todos los disparates y frases incoherentes, yo me re铆a y as铆 nuestro hijo se re铆a tambi茅n y no lo viv铆a tan de cerca. Yo luego pensaba por dentro mis cosas. No daba cr茅dito a lo que dec铆a pero se lo contaba a mi hijo ri茅ndome para que no tuviera un recuerdo tan triste de su padre y sobre todo para que no pensara que yo estaba sufriendo, porque era para escribir un libro. Recuerdo que una noche, despu茅s de pasar 12 horas en urgencias en el hospital Puerta de Hierro, cuando volv铆amos a casa en el coche me dijo: “te tengo que decir una cosa, no voy a volver a salir contigo porque estos sitios a los que t煤 vas, a mi no me gustan nada “.

Tres d铆as antes de morir estuvimos paseando por el jard铆n de la residencia y ya le vi fatal. Me queda el consuelo de que me reconoci贸 casi hasta el final, o eso creo yo porque siempre que me ve铆a sonre铆a. Sab铆a que le gustaba estar conmigo. Me acuerdo de un d铆a que entr茅 con una amiga a verle y 茅l le se帽al贸 el camino de la puerta, para que saliera y nos dejara solos. Pero eran flashes, otras veces no sab铆a quien era yo. No sab铆a mi nombre, pero se refer铆a a m铆 como su mujer, se lo dec铆a a todo el que estaba en la residencia: “es mi mujer, es mi mujer”.

La gente me dice que ahora que 茅l ha muerto tengo que vivir yo, que tengo que estar tranquila y preocuparme de m铆 y les digo que no. Porque yo, hasta que 茅l viv铆a, ten铆a un motivo para levantarme por las ma帽anas, que era coger el autob煤s para ir a cuidarle. Yo sab铆a que era necesaria, pero ahora ya no…

Nos despedimos con un abrazo fuerte. Me encant贸 conocerla y comprobar que, a pesar de todas las adversidades y duros golpes que ha sufrido en los 煤ltimos a帽os,聽Toni es una mujer fuerte, optimista y generosa, que fue capaz de “re铆rse” del peor varapalo que le ha dado la vida para evitar un mayor sufrimiento a su hijo y al amor de su vida. No me extra帽a nada que Javier presumiera orgulloso hasta el 煤ltimo de sus d铆as de que era SU MUJER.

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Seguro que la historia que os acabo de contar os ha recordado algo a la de la pel铆cula 聽“El Diario de Noa”, para mi una de las mejores pel铆culas de amor de la historia. Ojal谩 estas cosas s贸lo las vi茅ramos en la ficci贸n pero no. Por desgracia hay muchos casos como el de Toni y Javier, historias que est谩 bien que conozcamos por si alg煤n d铆a nos toca vivir algo parecido. El Alzheimer es una de las enfermedades m谩s fulminantes que existen y detectarla no es tarea f谩cil.

Hace falta todav铆a mucha mucha informaci贸n y sobre todo investigaci贸n, que es important铆sima. Por eso quiero hablaros tambi茅n de Edici贸n Recuerda. Una iniciativa de la Fundaci贸n Reina Sof铆a cuyo objetivo es recaudar fondos para apoyar la investigaci贸n en Alzheimer. Bajo el lema 鈥淣os encanta recordar. Luchemos juntos para que todos podamos hacerlo鈥, numerosas empresas han colaborado con este proyecto reeditando productos y servicios que nos acompa帽aron hace a帽os para que podamos volver a disfrutarlos (desde un tel茅fono de dise帽o vintage, una lata de Cola Cao de los a帽os sesenta, una bicicleta BH鈥) Ten茅is toda la informaci贸n y los productos para comprar en la web.聽 Todo el dinero obtenido se destinar谩 铆ntegramente a proyectos de investigaci贸n as铆 que ya sab茅is鈥legid el producto que m谩s os guste y compradlo. Es por una buen铆sima causa. Yo me he decantado por la bici BH y las Victoria. Qu茅 de recuerdos me traen…..

Bici

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Esta semana, buscando informaci贸n sobre el Alzheimer, encontr茅 el siguiente relato:

脡l tiene ochenta a帽os e insiste en desayunar todos los d铆as con su mujer, y聽cuando le pregunt茅, 驴Por qu茅 su mujer est谩 en una residencia de mayores?, 茅l respondi贸; porque tiene聽Alzheimer. Entonces le pregunt茅; 驴Se preocupar谩 su mujer si tardas en venir a desayunar con ella? Y respondi贸; Ella ya no se acuerda鈥 claro, ya no sabe qui茅n soy yo, desde hace cinco a帽os ya no me reconoce.”

Yo sorprendido, le dije: “隆Vaya! y a煤n as铆 sigues desayunando con ella cada ma帽ana a pesar de que ella no te reconoce.”
El hombre sonri贸, me mir贸 a los ojos y me dijo: “Ella no sabe qui茅n soy yo, pero yo s铆 s茅 qui茅n es ella.”

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Gracias Toni por compartir tu historia y tus recuerdos.

隆Un beso enorme!



90 ComentariosEnviado por: Sara Carbonero

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