Cuando nadie me ve – Sara Carbonero

14 Febrero 2017

Días de radio

“Dices otra vez
que no hay forma de hacerte comprender,
y es que a veces enloqueces sin querer
mientras que yo salgo corriendo de all√≠.”

Solo quiero bailar, Zenttric

Hace unos d√≠as conoc√≠amos la triste noticia de la muerte de Juan Soto Vi√Īolo. Quiz√°s el nombre no les suene a muchos. Pero si les digo que fue el escritor y periodista que durante catorce a√Īos hizo los guiones del programa conocido como ‚Äúconsultorio sentimental de Elena Francis‚ÄĚ ya les resultar√° m√°s familiar. Durante todo ese tiempo, √©l preparaba el contenido de dicho programa, para el¬†que, seg√ļn el mismo dec√≠a, ten√≠a que ‚Äúcambiar el chip‚ÄĚ, convertirse en una mujer para poder pensar como tal, y servirlo en bandeja para que la locutora Maruja Fern√°ndez, con su embriagadora voz hipnotizase a la audiencia, como Elena Francis.
Yo no llegu√© a escucharlo nunca en directo, puesto que el programa se hizo desde el a√Īo 1947 hasta el 1984, pero he o√≠do hablar tanto de √©l que es casi casi como si hubiera sido protagonista de alguna de las llamadas ,-)

Hace unos diez a√Īos se encontraron por azar decenas de miles de cartas de las oyentes de la “coach” sentimental m√°s popular de nuestro pa√≠s con sus correspondientes respuestas. De ver esta noticia en televisi√≥n s√≠ que me acuerdo.

Decenas de miles de cartas con sus decenas de miles de historias, de conflictos sentimentales y enamoramientos en su mayoría.

Lo peor del programa era que Elena Francis siempre aconsejaba que sus oyentes adoptasen actitudes de sumisión. Si una mujer le contaba que su marido había perdido interés y la trataba mal, ella le respondía que se lavara el pelo y se pusiera un vestido bonito y cosas así.

Mucho se habl√≥ de la autenticidad de este personaje o de si todo era un negocio para vender unos productos de belleza. Lo √ļnico cierto es que a √ļltima hora de la tarde, cuando sonaba Indian Summer de Victor Herbert, m√°s de media Espa√Īa estaba pegada al transistor.

Os hablo de esto porque ayer fue el d√≠a de la radio. Ya sab√©is, a veces los d√≠as se√Īalados en el calendario sirven al menos para que dediquemos un rato para pensar en el motivo a celebrar.
Me apasiona la radio desde que era peque√Īa y mi padre pon√≠a en el coche, volviendo de Madrid los domingos por la tarde, el carrusel deportivo que correspondiera. Recuerdo que al escuchar la narraci√≥n de un partido de f√ļtbol entero siempre pensaba varias cosas: lo largo que era el partido, que los jugadores deb√≠an ser de otro planeta por aguantar noventa minutos corriendo, que los narradores de los partidos tambi√©n deb√≠an ser de otro planeta por hablar tan deprisa sin equivocarse con los nombres y tambi√©n el conductor del carrusel, por dar paso simult√°neamente a un mont√≥n de resultados y goles.

Bobby Deglané, locutor y creador de Carrusel Deportivo en 1954.

El mundo de la radio se merece tener un d√≠a y tambi√©n un homenaje. Hay tantos hombres y mujeres que, durante a√Īos, han llenado nuestras vidas y nos han acompa√Īado.

A su vez, existen tantos programas y locutores que han sido referencia, que aunque quisiese hacer una relaci√≥n exhaustiva, me olvidar√≠a de alguno. El “Carrusel Deportivo‚ÄĚ del que os hablaba antes, ‚ÄúRadio gaceta de los deportes”, etc

Claro que si hablamos de deportes yo tengo mi emisora preferida, aqu√≠ hago un “aparte” con Radio Marca, primero porque es la √ļnica radio exclusivamente deportiva, algo impensable hace tiempo y, despu√©s, porque all√≠ pas√© algunos de los mejores a√Īos de mi vida. Recuerdo como si fuera ayer estar metida en “la pecera” esperando a ser entrevistada junto con otros doce compa√Īeros de la universidad (eran diez chicos, Bel√©n y yo) por Rafa Sahuquillo. M√°s que una entrevista, nos prepar√≥ un examen en el que ten√≠amos que responder varias preguntas relacionadas con el deporte y despu√©s reconocer las caras de algunos deportistas. Solo hab√≠a plaza para cuatro becarios y tuve la suerte de conseguir una de ellas.

“La radio es magia, es frescura y misterio” me dijo uno de los jefes al poco tiempo de llegar all√≠. Yo enseguida aprend√≠ lo que quer√≠a decirme. Por aquel entonces, aunque “solo” han pasado diez a√Īos no era tan f√°cil poner cara a los locutores de radio. No me refiero a los primeros espadas, a esos s√≠, pero el resto de gente que trabajaba en las ondas no ten√≠a todav√≠a redes sociales, lo que desde mi punto de vista manten√≠a el misterio y agudizaba la imaginaci√≥n del oyente, que se ve√≠a obligado a dibujar el aspecto de la persona que entraba en su casa cada d√≠a.
Y eso que, con la radio, se transmiten muchas cosas que nada tienen que ver con la apariencia f√≠sica. Yo misma tuve una “crisis” cuando hac√≠a un programa matinal y ten√≠a que entrar a la emisora todos los d√≠as a las 5:00 de la madrugada. De repente me salieron un mont√≥n de granitos y ves√≠culas horribles en la cara, que seg√ļn el dermat√≥logo se deb√≠an en parte al estr√©s y al poco descanso (ya sab√©is, momento piso de estudiante…). Estuve unos dos meses con la cara “hecha un Cristo”, con ojeras hasta los pies y con el mo√Īo que me hac√≠a en dos minutos. Y lo mejor es que me daba igual, nadie pod√≠a percibirlo porque cuando se encend√≠a la luz roja siempre intentaba dar lo mejor de m√≠.

Equipo de Radio Marca, a√Īo 2006. (Mis pintas sin comentarios)

Con mis compa√Īeros de Radio Marca Pablo Juanarena y Miguel Martin Talavera

Otros programas m√≠ticos para m√≠ han sido ¬†‚ÄĚHora 25‚ÄĚ, ¬†‚ÄúEncarna de noche‚ÄĚ, ¬†‚ÄúProtagonistas‚ÄĚ, ‚ÄĚA vivir que son dos d√≠as‚ÄĚ… La mayor virtud de la radio es la compa√Ī√≠a que nos hace y la mejor cualidad de los grandes de la radio como Luis del Olmo, Antonio Herrero, I√Īaki Gabilondo, Carlos Herrera, Concha Garc√≠a Campoy, Julia Otero, Julio C√©sar Iglesias, el ciudadano Garc√≠a, Mat√≠as Prats, es que en muchas ocasiones nos han ayudado a formarnos una opini√≥n, sobre todo por dar cabida a personas con criterios muy distintos en algunos √°mbitos pol√≠ticos o socio culturales.

También nos han hecho reír, muchas veces.  Y otras tantas han sido testigos y nos han paralizado con el relato de hechos terribles, atentados y sucesos que todos recordamos.

La radio nos acompa√Īa durante el d√≠a y a veces se viene a dormir con nosotros y aqu√≠ tengo que hacer una menci√≥n especial al programa que mejores recuerdos me ha dejado de mi √©poca universitaria y de residencia de monjas: Hablar por hablar. Un programa que consist√≠a en recibir llamadas de oyentes contando historias y situaciones para despu√©s abrir las l√≠neas y que fueran otros oyentes los que les aconsejaran y dieran soluciones.
La de noches que me he dormido a las 4:00 de la madrugada porque hasta que no terminaba la √ļltima historia del √ļltimo oyente no pod√≠a conciliar el sue√Īo.

Por este programa han pasado diferentes locutoras pero yo siempre lo recuerdo con la dulce voz de Mara Torres.

¬ŅHay algo mejor que escuchar un programa consultorio en el silencio de la noche? S√≠, lo hay, hacerlo en compa√Ī√≠a. Mi amiga Mar y yo compartimos habitaci√≥n durante un tiempo y nos hart√°bamos de llorar o de re√≠r, seg√ļn se diera la noche.

Una vez incluso llamé para contar una historia. Primero te pasaban con una chica que escuchaba tu relato y valoraba si era lo suficientemente interesante como para pasarte a antena. Debió ser que el mío no se lo pareció, porque después de diez minutos contándole mis penas me dijo que me llamarían, pero nunca lo hicieron. Os aseguro que la historia era buena, otro día os la cuento. En su momento me dio pena pero, hoy por hoy, casi que me alegro de que no metieran la llamada en directo ,-)  (Mar si me estás leyendo, seguro que te acuerdas de la historia del metro y las Bellas Artes).

No bromeo si os digo que estaba completamente enganchada a “Hablar por hablar”, era una adicci√≥n, hasta el punto de que no quer√≠a salir por la noche o quedarme cenando hasta tarde porque empezaba el programa. Durante m√°s de un a√Īo me dorm√≠ con la melod√≠a de la cabecera de “Si amanece nos vamos”, el programa que le segu√≠a en la parrilla (alguna vez amaneci√≥).


No me puedo olvidar de la m√ļsica. La radio tambi√©n es m√ļsica. En ese sentido hemos ido evolucionando y hoy podemos elegir una emisora por tipo de m√ļsica o por la persona que conduce el programa. Normalmente por las dos cosas. Pero seguro que todos recordamos aquellos programas de ‚Äúpeticiones del oyente‚ÄĚ, pasando por ‚ÄúLos cuarenta principales‚ÄĚ precursor de muchos otros programas de listas de √©xitos.

¬ŅQu√© me dec√≠s de la ilusi√≥n que hac√≠a que te dedicaran una canci√≥n? A m√≠ solo me pas√≥ una vez y nunca la olvidar√©. Estaba yo tranquilamente en la piscina municipal de mi pueblo donde siempre sonaba Cadena Dial cuando de repente, como quien no quiere la cosa, una amiga me avis√≥ de que estuviera atenta en la siguiente canci√≥n. As√≠ que all√≠ que fui, a ponerme cerca del altavoz cuando el locutor dijo algo as√≠: “La siguiente canci√≥n es para Sara, de parte de quien ella ya sabe”. Vaya dedicatoria pens√©, “quien yo ya sab√≠a” pod√≠a haber pensado algo m√°s rom√°ntico pero teniendo en cuenta los gritos y el numerito que montamos mis amigas y yo para celebrarlo casi mejor que no diera m√°s pistas porque quedar√≠a “delatado” delante de toda la piscina.

La canci√≥n que me dedic√≥, por cierto, fue “Laura no est√°”, de Nek.

Como yo, todos tenemos an√©cdotas ligadas a la radio, incluso podemos recordar etapas de nuestra vida que van “pegadas” a un determinado programa.

La radio consigue que nunca te sientas solo y por eso, el oyente, suele ser una persona fiel, que va probando cosas hasta que al final una le ‚Äúengancha‚ÄĚ. Y cuando le engancha, es un amor para toda la vida, casi siempre. O acaso, ¬Ņa mucha gente no le sigue gustando a estas alturas aquello de hablar…por hablar…? ,-)

¬°Felicidades a todos los que forman el mundo de la radio, profesionales y oyentes!

Un beso enorme.

“Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”

Eleanor Roosevelt


39 ComentariosEnviado por: Sara Carbonero

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