Cuando nadie me ve – Sara Carbonero » Nunca es tarde

13 mayo 2017

Nunca es tarde

“Tengo una chica y una pistola 
Un crucero de placer 
Carreteras infinitas 
Y algún crimen que resolver 

Carreteras infinitas, Sidonie.

Nunca es tarde. Es lo que me dijo el profesor de yoga cuando hace casi dos meses me presenté a mi primera clase un tanto nerviosa. Pensaba que sería la única que había escuchado hablar de esta disciplina ancestral pero que nunca la había puesto en práctica.
Como ya he reconocido en numerosas ocasiones, mi relación con los gimnasios nunca ha sido demasiada buena, especialmente con ese tipo de gimnasio que más bien parece un club social donde la gente va a cotillear y a mirar de arriba a abajo el modelito de los demás.

Cuando era una niña y hasta los 17 años más o menos adoraba practicar todo tipo de deportes: tenis, baloncesto, fútbol, natación… Era la típica niña a la que se le iluminaba la cara cuando el profesor de Educación Física le decía que tocaba hacer carrera continua de cinco kilómetros (tengo alguna amiga que esos días solía fingir un esguince a la primera de cambio). No es que yo fuera un portento pero siempre tuve bastante agilidad y flexibilidad. Incluso había quien me tachaba de ser un poco “chicazo” cuando prefería pasar el recreo jugando al fútbol en vez de saltar a la comba. Nunca olvidaré la emoción que sentí cuando en un campamento de verano estábamos jugando un torneo y en la final marqué un golazo por toda la escuadra. Sobre todo, porque era defensa.

Después llegué a Madrid y en la universidad no había clases de Educación Física. Los primeros años en la capital me parecía que había cosas mucho más interesantes que hacer que ir al gimnasio.
Cuando estuve trabajando en Radio Marca conocí a Carmen, una (ahora gran amiga) atleta que por entonces llevaba al grupo Pignoise. Enseguida conectamos y gracias a ella me enganché al running. Practicar deporte al aire libre no tiene nada que ver con hacerlo entre cuatro paredes. Es como que cansa menos, o estás más distraído con el paisaje y no piensas todo el rato en cuánto tiempo falta para que acabe la agonía. Por aquella época, hace más de diez años, salía todos los días un ratito a correr. Era “mi momento” y el día que no lo tenía lo notaba.

Después empecé a trabajar en la tele y tuve unos años que dejé aparcado el deporte (me refiero a la práctica, porque me pasaba el día hablando de deporte y viendo deporte ;-))
¿Y cuándo volví a retomar esta práctica? Cuando fui consciente de que los años iban pasando y de que el cuerpo y el metabolismo también iban cambiando. Mi madre siempre me recuerda que se ha pasado la mitad de mi vida preocupada porque cuando yo era una niña no conseguía que engordara ni un gramo. Recuerdo ir con ella a comprarme ropa y la talla más pequeña que existía me quedaba grande. Con 15 años seguía comprándome ropa en la sección de niños.  No lo cuento con orgullo, por aquella época, siendo ya adolescente, me acomplejaba no tener apenas curvas y ser un fideo, pero terminé aceptando que mi constitución y mi genética eran así y que estar sana era lo más importante. Pero cuando estás cerca de los treinta, al menos en mi caso, no se puede seguir tirando de genética así que decidí volver a entrenar.

Llamé a Carmen, que seguía y sigue siendo mi amiga y me preguntó: “ ¿Pero, seguro? ¿Vamos a ponernos a tope?”. Que sí Carmen, que esta vez sí, ya verás.

Estuvimos entrenando fuerte unos seis meses, corríamos por la Casa de Campo pero también hacíamos otro tipo de ejercicios de entrenamiento funcional. De repente un día en una de las clases noté que no podía más, que me mareaba. Le dije a Carmen que no era una excusa para acabar y que de verdad me encontraba mal. Semanas después supe que estaba embarazada de Martín.
Entre un embarazo y el otro probé distintos tipos de entrenamiento. El famoso chaleco de electroestimulación no me gustó demasiado. Noté los resultados muy rápido pero me parecía una tortura. Y no solo lo era para mi,también para mi familia porque en toda la casa se escuchaban mis gritos y lamentos. No es lo mío, pensé. Y entonces descubrí el Pilates. Y todo cambió. Las clases de Pilates eran diferentes a lo que había probado hasta la fecha, por supuesto, requerían de un esfuerzo físico y mental pero me resultaban a la vez placenteras. Fui constante y enseguida noté los efectos de los ejercicios en las máquinas (en este caso era Pilates Reformer).Lo hacía tres veces por semana justo antes de ir a la tele pero tuve que  parar cuando nos fuimos de Madrid.

Cuento todo esto para que se entienda mi relación intermitente con la práctica del ejercicio físico así como mi cuestionable fuerza de voluntad 😉

Cuando llegamos a Oporto pensé que era una ciudad ideal para practicar deporte al aire libre. Hay muchos parques y paseos para montar en bici y correr y además está la playa. No tenía pensado meterme en un gimnasio hasta que una mañana, desayunando debajo de casa, una amiga portuguesa me habló de un sitio en el que podíamos hacer yoga.

Yoga. Esa palabra que tantas veces había escuchado, sobre la que incluso había empezado a leer varios libros y de la que tantos amigos me habían hablado positivamente. Yo tenía la idea de que era una práctica exclusiva para gente atlética. En parte por ese motivo nunca me había animado, ¿por qué iba a hacerlo ahora? Pues porque era mi momento.
Como sabéis el yoga es una práctica que busca el equilibrio del cuerpo y la mente que busca el bienestar completo, físico y mental. Para empezar a hacer yoga tienes que querer cambiar algo y estar dispuesto a hacerlo. Debe ser algo así como lo de dejar de fumar. Te pueden ayudar pero el primero que tiene que querer es uno mismo.

Como os decía en las primeras líneas, una vez superada la vergüenza después de que el profesor me dijera que nunca es tarde para iniciarse en el yoga y que cada persona llega al yoga por un motivo distinto, su siguiente pregunta fue: ¿Qué quieres cambiar de tu vida? ¿Hasta dónde estás dispuesta que cambie tu vida?
Vaya pregunta tan fácil así para romper el hielo, pensé ; -). Entonces comenzó a hablarme de la energía, del despertar de la energía, del kundalini. 

Seguro que sabéis a qué me refiero cuando hablo de esas etapas de la vida en la que parece que tengamos siempre la batería cargada a medias. Que no llegamos al cien por cien. Las causas pueden ser muchas: el cansancio físico, el estrés mental, una mala alimentación.
La esencia de todos los ejercicios del yoga es el flujo de energía vital. Esto es algo de lo que yo me enteré en esa primera clase pues pensaba que el principal objetivo de la mayoría de la gente que practica yoga es verse más estilizado y esbelto. Que también, pero aquí , como en todo en la vida, el cuerpo y la mente van de la mano. En cualquier caso yo no quería eso, lo que buscaba era algo que me permitiera relajar la mente, algo que consiguiera que por unos minutos no pensara en nada. Estaba en el sitio correcto.

Después de charlar un rato con Diogo (así se llama mi profesor) empezamos con los ejercicios de respiración (completa y alterna), de ahí pasamos a hacer mi primera asana, (enseguida supe que estaba estirando músculos que nunca antes había estirado incluso que no sabía que existían). Y después la siguiente, y otra más… Me pareció increíble como al adoptar la postura pensé que no iba a conseguir hacerla bien, que no llegaba nada más que a tocarme el gemelo y poco a poco, concentrándome solo en esa parte del cuerpo y en la respiración, abrí los ojos y ahí estaba, con mis manos tocando la punta de los dedos de los pies.
Cada vez que de mi boca salía un “esto yo no puedo hacerlo”, Diogo me reprendía (con cariño). Si piensas que no puedes, entonces no podrás.

Sin forzar, algo fundamental en el yoga, seguimos con la siguiente postura y cuando me quise dar cuenta casi habíamos terminado. Antes de marcharme dedicamos un ratito a meditar. Y esto es lo que más me costó, mucho mas que la parte física. La mente, al igual que el cuerpo, necesita un entrenamiento, y mi mente no estaba entrenada. Esto no es solo cosa mía. En general, dedicamos mucho mas tiempo a entrenar y cuidar el cuerpo antes que la mente. Lo mismo ocurre con la concentración. Se necesita concentración para todo en la vida y la ejercitamos muy poco.
El primer día no conseguí el objetivo de dejar la mente en blanco y concentrarme en la música. Ni siquiera pensando en un objeto, imagen o punto fijo. Nada, de repente un montón de pensamientos venían a mi cabeza. “Para ser la primera clase está muy bien, suficiente. El miércoles más“

Me fui casa con la sensación de haber tenido un flechazo y desde ese día no he podido parar. Hago tres clases a la semana e intento no saltarme ninguna.

Ahora por lo menos consigo guardar el equilibrio sin que me de la risa, mantener la respiración y desconectar del todo en esos ratos.

Se que aún es pronto y que todavía me queda mucho para tener una conciencia plena de lo que es el yoga y de todos sus beneficios. Poco a poco. Os iré contando. Este no pretende ser un post sobre yoga, para eso hay muchos libros y muy buenos (“The Serpent Power” de Sr John Woodroffe, “Yoga, un estilo de vida” de Vanesa Lorenzo). De momento sé que me está haciendo mucho bien y que ha sido una buena excusa para darme cuenta de que nunca es tarde para hacer algo que de verdad nos apetece. La de cosas que estaremos dejando de hacer en nuestras vidas por pensar que se nos ha pasado el momento. Nada más lejos de la realidad.

Nunca es tarde para empezar, aprender, enamorarse, cambiar, pedir perdón, triunfar, conocer, recapacitar, atreverse, emocionarse. Sé que es un tópico muy típico pero solo vivimos una vez.

La clave es, como me dijo Diogo en esa primera clase, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a atrevernos a cambiar nuestras vidas? Yo añado, ¿cómo de capaces somos de reconocer, empezando por nosotros mismos que algo no está bien o no estamos haciendo bien?

El otro día hablaba con una amiga sobre esas personas que para justificar cualquier salida de tono o gesto feo se escudan en la frase “es que yo soy así, al que le guste muy bien y al que no…”. ¿Y si nos paráramos a analizar un momento si hay algo en nuestra forma de ser que podamos mejorar? ¿No intentamos a menudo mejorar nuestro aspecto físico para sentirnos mejor? ¿Y qué pasa con nuestra personalidad? Igual que no nacemos con un físico perfecto, ¿por qué damos casi siempre por hecho que nuestra manera de ser es la correcta y el problema lo tienen los demás? Pero este es otro tema, que da para un post entero. Ante todo, mucho karma.

¡Un beso enorme!

 

 

 

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.”

 


47 Comentarios

  • 1. Vela  |  15 mayo 2017 - 13:53

    Hola Sara!!!, he reconocido mi experiencia con el Yoga en cada frase del post…cómo cuesta comenzar con algo nuevo!!!
    En mi caso llegué al Yoga por casualidad y también se convirtió en un flechazo que dura ya tres años!!!
    Gracias por compartir tu experiencia.

    Un saludo.

  • 2. Encarni  |  15 mayo 2017 - 14:24

    No sabes como te entiendo con el yoga. Yo llevo casi dos años practicando y me engancho desd el primer momento. Yo nunca he sido de practicar deporte, y las veces que lo intenté en algún gimnasio, me fue fatal, me aburría, duraba muy poco.
    Pero el yoga es otra cosa, y si además encuentras un buen profesor, o,profesora como es mi caso, mucho mejor. Yo,he notado muchos cambios en mi cuerpo y también en mi mente, que es lo que más me ha sorprendido. Bienvenida al mundo yoga!! Namaste!!

  • 3. Sarita  |  15 mayo 2017 - 15:52

    Sara!a mí tb me encanta todo lo que tenga que ver con yoga! De hecho soy monitor a desde hace ya tiempo y he viajado a diferentes lugares de india y Nepal para buscar La Paz que aquí no hallaba!
    No te sientas acomplejada por nada físico, Sara, de verdad que no merece la pena! La delgadez que antes te acomplejaba seguro que ahora la echas de menos y te encantaría deshacerte de esos kilitos que no hay quien los saque tras los embarazos! Con esto quiero decir que todo fluye y que nada es permanente! Mil besos guapísima

  • 4. Anai  |  15 mayo 2017 - 16:16

    Que bien sara! Namaste! Bienvenida al yoga

  • 5. Ángela  |  15 mayo 2017 - 16:28

    Sara!!!
    Como siempre es un gusto leerte, escribes de una manera especial, cercana, inquieta por conocer la temática y muy realista!! Te admiro mucho y eres para mi un ejemplo a seguir.
    Dicen que desde que comienzas a practicar yoga y aunque lo dejes por diferentes motivos siempre vuelves!
    Esta ha sido mi experiencia, comencé hace 10 años pero lo he practicado de manera interrumpida por motivos de trabajo! Supongo q debería ser más experta, siento que avanzo muy despacito, es como que se me encoge el cuerpo y tengo poca flexibilidad. Tampoco he notado grandes cambios, lo mismo debo proponerme algún cambio en mi cabeza!!!
    Ahora estoy pasando por un momento muy delicado, me gustaría ser madre pero de forma natural no es posible, llevo un intento fallido por FIV y mi ansiedad se ha disparado, pensando que no podré. Así que tengo que cambiar el chip, ser más positiva y creer que soy capaz! Gran reto para mi, ya que tengo tendencia a ser negativa y me pierdo muchas cosas! Me lo tengo que proponer en firme! Gracias!!! Tu post me ha hecho reflexionar!!
    Enhorabuena para lo poquito que llevas se te da muy bien!! Qué suerte por esa genética!! Espero poder cambiar y conseguir ser madre algún día!! ALGÚN CONSEJO?
    Un abrazo

  • 6. @ainhoasalgado  |  15 mayo 2017 - 16:56

    Hola Sara!! me encanta leer estas entradas tuyas. Ayudas a tanta gente… sigue así guapa.
    Un besote

    https://aboutdressingpeonias.blogspot.com.es/2017/05/look-para-eventos-iii.html

  • 7. Liliana Reza  |  15 mayo 2017 - 18:58

    Gracias, la frase “nunca es tarde” me llego justo cuando lo necesitaba y el resto de enseñanzas del post, no dejes de brillar, porque algunos nos motivamos e inspiramos por ti .

    Namaste

  • 8. Elena  |  16 mayo 2017 - 02:55

    Buenas noches Sara. Qué gusto leerte y qué ilusión que practiques y hayas hablado sobre yoga. Yo me inicié hará como año y medio pero casi a término del que ha sido mi primer embarazo y su actual postparto he dejado de acudir a clases. No obstante, enseguida retomaré y es que ¡estoy deseándolo! Le debo una a las respiraciones y a la meditación que me ayudaron mucho en el parto 🙂
    Quizá ya conozcas, pero el juego Eduyoga me parece una forma muy bonita de iniciar a los peques en este mundo. Es un juego qie consta de varias tarjetas que explican la función física y emocional de ciertas asanas, siempre en un lenguaje muy cercano para que los niños nos entiendan. Además incluye dos cuentos que invitan a reflexionar (esto creo que también puede gustarte 😉
    Un abrazo desde Bilbao. Elena.

  • 9. Trendytwo  |  16 mayo 2017 - 10:58

    Hola Sara! Me parece muy interesante tu artículo! Yo tengo una lesión crónica y creo que el yoga me podría ayudar. Quizás pruebe a ver qué tal funciona 🙂 está claro que hay que pensar que se puede!!

    Hoy en nuestro BLOG tenemos un ● LOOK con un precioso VESTIDO AMARILLO CON ESPALDA AL AIRE ●

    TrendyTwo

  • 10. Carlota  |  16 mayo 2017 - 17:16

    Hola! Uno de mis propósitos este año era leerme todos tus post. Hoy acabé! Me da un poco de pena, cuando me apetecía me leía uno o dos post. Tengo un bebé de 14 meses y mientras duerme la siesta (es el momento en el que me relajo, verlo dormir me da tanta tranquilidad…) yo aprobecho para leer los post. Tus embarazos, tus niños (me quedo con la frase en la que decías algo así como que hasta que nacieron tus hijos tuviste la sensación de haber vivido con las manos vacías), decoración, viaje, amigas (anillos que destiñen dedos pero que marcan más en el corazón)…podría seguir eh! 🙂
    Enhorabuena por el blog, es genial. Yo ahora empiezo con los post de respuestas (estos los dejé pendientes para cuando no tuviera más que leer) 😉

    “Dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos: Uno Malvado: Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras y el ego. El otro Benévolo: Es la Dicha, la Paz, el Amor, la Esperanza, la Humildad, la Bondad, la Empatía, la Verdad.” El niño pensó un poco y preguntó: “Abuelo, ¿qué lobo gana?’” El anciano respondió: “EL QUE ALIMENTES”

  • 11. Tali  |  16 mayo 2017 - 17:26

    No merecia la pena acomplejarse por tan poca cosa. No hay nada que no arregle la silicona.

  • 12. Ezio  |  16 mayo 2017 - 20:31

    Ánimo con ello Sara! Un abrazo

  • 13. miren  |  17 mayo 2017 - 02:38

    hola sara,
    entonces, ¿corremos o hacemos yoga? estoy que sé que necesito hacer algo, pero no sé qué… por naturaleza inconstante, busco algo que me enganche, y veo opiniones divididas entre ambas cosas… ¿qué me recomiendas? bss!

  • 14. Patricia Chavarri  |  17 mayo 2017 - 21:22

    Muy interesante. Si te apetece échale un vistazo a mi nuevo post de mi blog de moda:https://wordpress.com/posts/elviajeentuktuk.wordpress.com. Espero que te guste. Un besazo guapa

  • 15. Tania  |  18 mayo 2017 - 11:17

    Qué buen post ! Os invito a visitar mi blog 🙂
    https://just-blooming.com/

  • 16. The 109 Block  |  19 mayo 2017 - 13:35

    Hola!

    Un post muy inspirador, Sara. La última frase es sin duda muy “cierta”.

    Yo por ahora practico Pilates y sólo puedo decir cosas positivas de mi experiencia.

    Un beso y feliz viernes!

    Nuevo post en The 109 Block:

    http://www.the109block.com/2017/05/boho-spring.html

  • 17. Nazareth  |  20 mayo 2017 - 23:26

    ¡Guau! Una postura del camello perfecta y mira que es difícil de conseguir! Yo empecé hace un par de años y me encantó, ahora con dos niños me cuest amucho sacar tiempo para ir al estudio, así que trato de hacer algunas asanas en casa, pero no es lo mismo… Es un deporte completísimo tanto a nivel físico como espiritual.

    Un saludo

    https://nadiemelodijoblog.wordpress.com/

  • 18. Just simple thing  |  21 mayo 2017 - 23:28

    Me encanta el yoga!

    Os invito a pasaros por mi blog en el que os cuento ofertas sobre moda y belleza. En mi último post tendencia camisetas de marca más baratas!
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  • 19. Marinita Rossi  |  23 mayo 2017 - 08:20

    Guapa!!! Ainsss que recuerdos con Educación física en el cole….me encantaba. Yo solía jugar al fútbol cuando la monja me dejaba porque si…era deporte de chicos…con lo que me gustaba, aunque era mejor portero que otra cosa…Cuando perdí casi 30 kilos antes de quedarme embarazada iba al gimnasio 3horas al dia…de verdad que fue una etapa muy buena: zumba, boxeo, crlssfit, natacion….luego volví a coger los kilos con el embarazo…era como la hipopótamo de Madagascar…jajajaja maja pero enorme jajaja y aunque conseguí bajar ahora no tengo tiempo….es lo único que echo de menos. Me he propuesto ßalir a pasear por las noches que el peque ya está dormido y andar un poquito . Reconozco que ni yoga ni pilates …no me atraen nada aunque son duras disciplinas . Disfruta mucho bella. Un besote

  • 20. ESTELA  |  24 mayo 2017 - 14:31

    Buenos días linda,

    Nunca me había parado a pensar en el Yoga, es más, creía que era aburrido pero con todo esto que nos has contado creo que lo apuntaré en mi “hoja de cosas pendientes”

    El deporte no es sólo bueno para el cuerpo sino para la mente también. Yo siempre he protestado por ir al gimnasio, y gracias a mi pareja he llevado una rutina constante, de cierto tiempo para acá, por temas personales no podemos ir tan a menudo como íbamos y no veas como lo echo de menos ( siempre igual eh! queremos lo que no tenemos) y a nivel mental me hace mucha falta. Me he dado cuenta que estar allí me ayudaba a relajarme,a liberar el estrés del día a día y a desconectar del trabado, a dejar por un momento las preocupaciones…. Volveremos , pronto volveremos 🙂

    Felicidades por el segundo aniversario de SlowLove, a ver si se puede hacer una entrada con ese pedazo de cumple.

    Un abrazo, para tí y tus príncipes.

  • 21. Mariana  |  24 mayo 2017 - 17:02

    Buen día Sara

    He escuchado que el equipo del Oporto viene a México, vendrás tu también? No olvides que aquí también tienes a alguien que está pendiente de ti… traenos cositas de Slow!!! 🙂

    Saludos

  • 22. Veronik  |  24 mayo 2017 - 22:19

    Hola Sara!!! Mi petición sugerencia no tiene nada q ver cn este post pero bueno….yo te la lanzo 😉 podrias hacer un post de tus últimas adquisiones en deco.he visto una imagen en instagram de una silla q me ha dejado loca. Un beso guapaa!

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