Cuando nadie me ve – Sara Carbonero

31 agosto 2017

10 lecciones que aprendimos de la princesa Diana (y que no deberíamos olvidar)

“Y as√≠ pasan los d√≠as de lunes a viernes¬†

                    como las golondrinas de los poemas de Bécquer

                    y de estación a estación

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†en frente t√ļ y yo va y viene el silencio.”

Jueves, La Oreja de Van Gogh

Hay fechas marcadas en el calendario. ¬†D√≠as se√Īalados que por mucho tiempo que pase siempre tienen algo de distintos porque suponen el aniversario de alg√ļn hecho o acontecimiento importante. Es imposible que se te olvide porque desde primera hora de la ma√Īana de esos d√≠as los peri√≥dicos y televisiones nos “bombardean” con la noticia.¬†

Yo suelo identificar estos d√≠as porque adem√°s me acuerdo perfectamente de lo que estaba haciendo cuando ese “algo importante” ocurri√≥. ¬ŅQui√©n no recuerda d√≥nde estaba y con qui√©n el 11 de septiembre de 2001, el 2 de junio de 2014 o el 11 de julio de 2010?

Hay otra fecha que nunca olvidar√©, el domingo 31 de agosto de 1997. Era un d√≠a como otro cualquiera de un fin de semana de verano hasta que una triste noticia conmocion√≥ al mundo entero. Diana de Gales mor√≠a en un fatal accidente de tr√°fico con 36 a√Īos en el Puente del Alma, en Par√≠s. Yo ten√≠a 13 a√Īos y estuve pegada a la televisi√≥n todo el d√≠a (por entonces no hab√≠a redes sociales) pendiente de los informativos. Tambi√©n recuerdo que en esos momentos pens√© en sus hijos, en la pena tan grande que deb√≠an sentir, tan j√≥venes se hab√≠an quedado sin su mam√°.

Lady Di era una de esas personas por las que parec√≠a que no pasaba el tiempo y del mismo modo daba la sensaci√≥n de que fuera a ser eterna. De hecho, veinte a√Īos despu√©s,¬†convertida en un icono, el mundo la sigue recordando con cari√Īo y a√Īoranza.

Hoy a modo de homenaje he querido recoger algunas de las lecciones que nos dio la ‚Äúprincesa del pueblo‚ÄĚ y que no deber√≠amos olvidar.

Que los cuentos de hadas no existen. Cuando todos pens√°bamos que la princesa Diana estaba siendo la gran protagonista de una envidiable historia de cuento, la realidad result√≥ ser bien diferente y lo cierto es que nunca consigui√≥ que el pr√≠ncipe la amara. Adem√°s vivi√≥ acosada por la prensa que hizo de su vida un calvario. Todo alrededor de su vida era p√ļblico.

Que sus hijos estaban por encima de todo y de todos. Si algo tuvo claro y si en algo se mantuvo firme Lady Di, fue en normalizar la vida de sus hijos y darles todo el amor y la entrega que ella pudiera ofrecerles. ¬ŅSu objetivo? Que se sintieran orgullosos de ella.

Que la naturalidad es un valor en alza. ¬ŅQue hab√≠a que tirarse en una atracci√≥n de agua? Ah√≠ estaba ella. ¬ŅQue ten√≠a a John Travolta en una pista de baile? Pues a bailar. ¬ŅQue el colegio de sus hijos organizaba actividades? Se convert√≠a en una mam√° m√°s y listo.

Que las debilidades te hacen m√°s fuerte. ¬†‚ÄúLa bulimia comenz√≥ una semana antes del compromiso. Mi marido puso una mano en mi cintura y dijo: ‘Un poco gordita por aqu√≠ ¬Ņverdad?’‚ÄĚ. Cuando su matrimonio con el pr√≠ncipe Carlos se hac√≠a pedazos, la princesa Diana no tuvo reparos en reconocer mediante la grabaci√≥n de unas cintas para el escritor Andrew Morton, sus problemas de alimentaci√≥n y ansiedad. Algo ins√≥lito y a la vez necesario que marc√≥ un antes y un despu√©s.

Que nunca hay que renunciar al amor. A pesar de su fallido matrimonio con el príncipe Carlos, la princesa Diana no renunció a volver a enamorarse. Buscó desesperadamente el amor y la muerte le sorprendió junto a la persona a la que en ese momento amaba, Dodi Al Fayed.

Que ayudar a los m√°s desfavorecidos es necesario. La ‚Äúprincesa del pueblo‚ÄĚ se volc√≥ con los m√°s necesitados y supo transmitir su lado m√°s humanitario a sus hijos. Sent√≠a admiraci√≥n por la Madre Teresa de Calcuta y el mundo pudo ver c√≥mo ofrec√≠a todo su amor, cari√Īo y popularidad a los m√°s desfavorecidos en sus visitas a los hospitales y a trav√©s de diferentes causas ben√©ficas.

Que la moda te puede hacer poderosa. A mediados de los 90, la princesa Diana comenz√≥ a ‚Äújugar‚ÄĚ con la moda y a atreverse a lucir vestidos m√°s cortos, escotes y brillantes modelos de Armani, Chanel o Lacroix con los que dejaba claro que no se iba a esconder m√°s. Nac√≠a el icono de estilo.

Que ante todo hay que ser elegante. La venganza se sirve fr√≠a… y con clase. En 1994 apareci√≥ en la fiesta de la Serpentine Gallery con un sensual vestido negro de seda de la dise√Īadora griega Cristina Stambolian. Vestido que comenz√≥ a ser conocido como el ‚Äúvestido de la¬†venganza‚ÄĚ ya que esa misma noche, el pr√≠ncipe Carlos iba a anunciar a los medios que √©l siempre hab√≠a amado a Camilla Parker Bowles.

Que tu vestido de novia puede que no resista el paso del tiempo. Corr√≠a 1981 y entonces triunfaban los vestidos con mucho volumen, las mangas abullonadas y los velos XXL. La princesa Diana luci√≥ en su boda un vestido de tafet√°n de seda perfecto para la √©poca dise√Īado por Elizabeth y David Emmanuel. Toda una obra de arte bordada a mano con lentejuelas y 10.000 perlas, que hoy en d√≠a seguimos admirando pero que inevitablemente vemos desfasado.

Y…

Que una sonrisa vale más que mil palabras. Por eso la mejor manera de recordar a la princesa Diana es con la suya. Eterna y carismática. 

“Vale la pena ser conscientes de c√≥mo miramos al mundo y ser cuidadosos con nuestra mirada, porque el mundo acaba siendo como lo miramos.”

√Ālex Rovira


48 ComentariosEnviado por: Sara Carbonero

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